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La noche porteña ya no es lo que era: cierres más tempranos, salidas más caras y la movida se corre al día

Una recorrida por Palermo, Colegiales, Corrientes y San Telmo muestra bares que bajan las persianas antes de la 1 y jóvenes que gastan hasta $40.000 por salida.

Redacción••3 min de lectura
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Cómo cambió la noche porteña: una recorrida de la medianoche a la madrugada

La noche de Buenos Aires cambió. Los bares que durante décadas se sostenían en la improvisación de entrar sin plan y quedarse hasta que el cuerpo aguantara hoy cierran, en su mayoría, a la medianoche durante la semana y hasta la 1 los fines de semana. Una recorrida por Palermo, Colegiales, avenida Corrientes y San Telmo confirmó que la movida se acorta y se corre hacia el día.

El fenómeno no responde a ninguna normativa: el gobierno de la Ciudad no fija un horario de cierre para los bares. La decisión es comercial y cultural. "Es muy claro que hoy la gente se guarda más temprano", sostuvo Francisco Miranda, secretario general de la Cámara de Cafés y Bares porteña, quien habló de un "cambio cultural" con una "movida más diurna".

En plaza Serrano, Rocío (28) y Juliana (26) tomaban algo en el bar Amores Tintos. Rocío recordó que hasta hace cinco años podía armar una lista inagotable de lugares sin repetir, algo que hoy le resulta imposible por dos motivos: "Muchos bares cerraron" y "la noche se acortó muchísimo". Las dos calculan que una salida de fin de semana les demanda unos $40.000 para "picar algo y tomar un trago", y admiten que por eso usan cada vez más la tarjeta de crédito.

Para Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires, el punto de inflexión fue la pandemia de Covid-19. "Hoy mucha gente desarrolla la nocturnidad en sus casas y no tanto en la calle", definió. Contó que en una reunión entre dueños de bares, pizzerías, cervecerías y teatros la conclusión sobre extender horarios fue unánime: "¿A quién le vamos a vender algo a las tres de la mañana?".

El factor económico atraviesa la tendencia. Un estudio de las consultoras Ecolatina y ShopApp reveló que el 53% de los encuestados no sale a comer y el 93% lo hace una vez por mes o menos. Solo un 7% mantiene frecuencia semanal. Otra encuesta de la consultora Casa Tres mostró que el 68% resignó algún servicio o actividad, y el rubro más mencionado fue el ocio, con el 65% de las respuestas.

El especialista en consumo Mariano Gorodisch explicó que muchos eligen una cerveza en un after desde las siete de la tarde en lugar de cenar a las nueve. "Los jóvenes tienen muy en cuenta los 2x1 o los happy hours. Nadie pide nada sin ver antes qué promoción hay", afirmó.

El sociólogo Joaquín Linne, doctor en Ciencias Sociales por la UBA, apuntó al costo de la espontaneidad. "Cuando el presupuesto está ajustado, salir a ver qué pasa, entrar a un lugar sin saber cuánto cuesta algo o cambiar de bar durante la noche se vuelve un lujo", argumentó.

En avenida Corrientes y Florida, cerca de la 1, el flujo de personas cae y las persianas bajan en varias librerías. Solo algunas pizzerías y las heladerías, con fila incluida, sostienen movimiento. En la puerta de Cadore, Belén (31) y Macarena (30) comían helado: "A nosotras hoy no nos da para sentarnos en un bar", confesó Belén. En plaza Dorrego, a las dos de la madrugada, San Telmo ofrece calles vacías y mesas sin ocupar.

Por qué importa

El cambio golpea a bares, artistas y trabajadores nocturnos, y expone cómo la caída del poder adquisitivo reordena los hábitos sociales: salir de noche dejó de ser espontáneo y pasó a planificarse según promociones.

Qué sigue

El sector debate si conviene extender horarios, aunque los propios comerciantes dudan de la rentabilidad después de las 3. La evolución del consumo y de las promociones tempranas marcará si la noche porteña se recupera o se consolida el formato diurno.

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