Economía Agrícola

La olivicultura riojana se reinventa con tecnología, valor agregado y diversificación

Productores de La Rioja incorporan energía solar, riego automatizado y turismo para sostener una actividad centenaria frente a costos y enfermedades.

Redacción3 min de lectura
En la cuna de la aceituna argentina buscan sostenerse junto a la vid, el nogal y el turismo

En el siglo XVI, monjes franciscanos trajeron los primeros olivos desde Sevilla a Sudamérica. Fue en La Rioja donde el cultivo echó raíces más profundas, dando origen a la variedad Arauco, única aceituna originaria de la Argentina. Durante cuatro siglos, el olivo moldeó el paisaje árido y forjó una de las primeras agroindustrias del país.

Hoy, esa actividad centenaria enfrenta desafíos: altos costos productivos, competencia internacional y enfermedades como la Xylella fastidiosa. Sin embargo, productores, empresas y el sector público responden con tecnología, diversificación y agregado de valor.

En el Valle de Huaco, a 40 kilómetros de la capital riojana, la empresa familiar Vista Larga combina olivos, vid y nogal con la elaboración de aceites de alta gama y turismo. Matías Leborán, integrante de la firma, asegura: "El aceite de oliva que hacemos es una delicia y puede competir con cualquier producto del mundo".

La firma, con una década de desarrollo, implementó riego por goteo automatizado con sensores de humedad y paneles solares que abastecen toda la demanda energética. "Instalamos paneles solares porque nos fundíamos. La sustentabilidad no es solamente una cuestión ambiental, es un tema de eficiencia y necesidad económica", explica Leborán.

Pero la actividad no está exenta de dificultades. Julio Ariel Juárez, investigador del INTA-Aimogasta y productor, advierte sobre el impacto de la bacteria Xylella fastidiosa: "En mi finca se secaron muchos olivos, algo similar a lo que les está ocurriendo a muchos productores de la zona". La enfermedad, transmitida por insectos vectores, aún no tiene protocolos precisos de control.

Las dificultades económicas también pesan. Durante la última campaña, el precio de la aceituna cayó y los costos de cosecha alcanzaron niveles inéditos. "Los costos alcanzaron el 35% del valor de la aceituna, cuando históricamente nunca superaba el 25%", remarca Juárez.

La escasez de agua superficial es otro condicionante. La Rioja es la provincia más árida del país y la producción depende en un 95% de perforaciones. El senador nacional Fernando Rejal, exministro de Producción, detalla: "Si vos gastás diez pesos, cuatro pesos y medio son de energía". Ese costo energético representa entre el 40% y el 45% de los costos netos de producción.

Paradójicamente, la provincia genera más energía de la que consume con parques eólicos y solares, pero debe volcarla al sistema interconectado nacional y comprarla de vuelta a precio de mercado. "Nosotros hemos hecho las redes, hemos hecho los deberes, pero hay deberes que no tenemos que hacer nosotros, que los tiene que hacer Nación", sostiene Rejal.

La competencia internacional también preocupa. El acuerdo Mercosur-Unión Europea y la posible mayor presencia de aceites europeos en Brasil son observados con atención por el sector.

Frente a este contexto, la incorporación de tecnología es clave. Julián Clusellas, presidente de Valle de la Puerta S.A. y vicepresidente de la Federación Olivícola Argentina, reconoce: "Con el costo argentino como está hoy es muy difícil pensar en nuevas inversiones. Tenemos que seguir siendo competitivos y agregar valor permanentemente". La mecanización, con mayor densidad de plantas y cosecha mecanizada, es otro camino.

El agregado de valor en origen gana protagonismo. Cada vez más empresas riojanas elaboran aceites orgánicos, vinos y nueces envasadas con marca propia. Los aceites de Vista Larga llegan a restaurantes de alta gama de Buenos Aires y fueron distinguidos en concursos nacionales. "Entendimos que el producto habla por sí solo. Nuestro desafío fue lograr que los chefs lo probaran. Una vez que lo hacen, vuelven a comprar", cuenta Leborán.

Valle de la Puerta trabaja en economía circular, aprovechando residuos del olivo y la vid para producir compost. Así, la olivicultura riojana busca sostenerse junto a la vid, el nogal y el turismo, con una mirada puesta en el futuro.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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