Medio Ambiente

Lansing, Michigan, evalúa una barrera de burbujas para frenar el plástico en sus ríos

La ciudad estudia la tecnología neerlandesa The Great Bubble Barrier, que retira residuos sin cerrar el cauce ni bloquear a peces y embarcaciones.

Redacción••3 min de lectura
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Lansing, Michigan, evalúa una barrera de burbujas para frenar el plástico en sus ríos

La ciudad de Lansing, en Michigan, evalúa instalar una barrera de burbujas para retirar residuos plásticos de sus ríos sin interrumpir el paso de peces ni de embarcaciones. El sistema, conocido como The Great Bubble Barrier, se desarrolló en los Países Bajos y todavía no tiene una obra confirmada en esa ciudad estadounidense.

La iniciativa apunta a interceptar la basura antes de que avance corriente abajo y llegue a otros ecosistemas acuáticos. Lansing está atravesada por los ríos Grand y Red Cedar, dos cursos importantes para el centro de Michigan.

El funcionamiento se apoya en una tubería perforada colocada en el fondo del río. Un compresor libera aire y genera una cortina continua de burbujas que asciende hasta la superficie. Esa corriente empuja parte de los residuos suspendidos hacia arriba.

La barrera se dispone en diagonal y aprovecha el flujo del agua para dirigir los materiales hacia uno de los márgenes. Allí, un dispositivo de recolección concentra la basura para que pueda retirarse y clasificarse después.

La diferencia central con las redes y otras estructuras tradicionales es que no necesita cerrar el cauce con una estructura sólida. Por eso permite el desplazamiento de peces y embarcaciones. Su rendimiento, de todos modos, depende de la profundidad, la velocidad de la corriente y las características de los residuos.

La empresa neerlandesa The Great Bubble Barrier desarrolló el sistema para interceptar desechos antes de que lleguen a grandes masas de agua. Uno de sus proyectos más conocidos funciona en un canal de Ámsterdam, y la tecnología también se usó en otras localidades europeas. El objetivo es complementar los sistemas de limpieza habituales y actuar sobre los residuos que ya ingresaron al agua.

Entre los materiales que puede capturar aparecen envases, envoltorios y otros fragmentos plásticos. En cambio, no elimina los contaminantes químicos disueltos ni garantiza la captura de todos los microplásticos. Tampoco reemplaza las políticas para reducir el consumo de plásticos y mejorar la gestión de residuos.

El sistema necesita electricidad para alimentar el compresor y tareas periódicas de mantenimiento y recolección. Además, debe adaptarse a las condiciones de cada río: una tecnología que funciona en un canal urbano no necesariamente rinde igual en una corriente más rápida o profunda.

En Lansing, los residuos abandonados en calles, parques y espacios públicos pueden llegar a los sistemas de drenaje durante las lluvias y terminar en los ríos. Una vez allí, los plásticos se desplazan corriente abajo, se fragmentan y afectan a distintos organismos acuáticos. La barrera apunta a intervenir antes de que esos materiales se dispersen por una superficie mayor.

Según un informe oficial de Michigan, se estima que unos 10 millones de kilos de residuos plásticos ingresan cada año a los Grandes Lagos. Parte de esa contaminación llega por ríos como el Grand River, que desemboca en el lago Michigan.

El proyecto tiene algunos avances concretos. En octubre de 2025, el Concejo Municipal aceptó una donación de US$300.000 de la cadena Meijer para desarrollar la iniciativa. Un estudio de viabilidad identificó el sector de Burchard Park como ubicación preferente.

En instalaciones neerlandesas se recuperó hasta el 86% de los materiales utilizados en pruebas, aunque ese porcentaje no está demostrado para el río de Michigan. La planificación contempla completar el diseño a comienzos de 2027 y avanzar con la construcción durante ese año, siempre que se obtengan las aprobaciones necesarias.

Proyectos de este tipo también generan información sobre los residuos recuperados, sus cantidades y los materiales más frecuentes. Ese registro puede orientar decisiones futuras sobre gestión de residuos. El impacto final dependerá de los resultados técnicos y de lo que resuelvan las autoridades locales.

Por qué importa

Cada año ingresan unos 10 millones de kilos de plástico a los Grandes Lagos, y parte llega por ríos como el Grand River. Si el sistema funciona, ofrece un modelo para interceptar residuos sin bloquear la fauna ni la navegación.

Qué sigue

Falta completar el diseño, previsto para comienzos de 2027, y obtener las aprobaciones para construir ese año. Los resultados técnicos definirán si la barrera se instala en Burchard Park.

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