Medios de Comunicación

Libertad de prensa en América Latina: entre la persecución política y la amenaza de la IA

Un análisis advierte que defender la libertad de prensa ya no alcanza: también hace falta sostener redacciones robustas y económicamente viables frente al avance de las plataformas.

Redacción••3 min de lectura
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Una nueva amenaza a la libertad de prensa

La libertad de prensa en América Latina enfrenta una doble amenaza que excede la clásica persecución política. A los asesinatos, las dictaduras y las intimidaciones de gobiernos de distinto signo se suma ahora la erosión económica del ecosistema periodístico, jaqueado por los cambios de algoritmos y la apropiación no autorizada de contenidos para alimentar modelos de inteligencia artificial.

El diagnóstico surge de un artículo de opinión firmado por el presidente ejecutivo de la Asociación de Periódicos Brasileños, publicado en el marco del Día Mundial de las Noticias, una campaña internacional destinada a visibilizar el valor del periodismo profesional.

Los balances de las entidades que defienden la libertad de prensa son contundentes cuando se enfocan en la región. Cuba y Nicaragua figuran entre los peores índices de persecución al periodismo libre. En México, siete profesionales de la prensa habían sido asesinados hasta el 15 de agosto de este año. A eso se suman las presiones constantes de gobiernos de extrema derecha y de izquierda que, en un contexto de polarización, eligen a la prensa como enemiga.

El texto sostiene que esos regímenes buscan eliminar al intermediario de las malas noticias y de la fiscalización sobre sus gestiones. "El aniquilamiento gradual del ecosistema periodístico interesa a regímenes autoritarios, a gobiernos y políticos corruptos y a todos aquellos que ven en la prensa profesional no a un aliado contra la barbarie, sino a un enemigo que debe ser destrozado", afirma el autor.

Sin embargo, el artículo apunta que esa erosión no debería convenir a las grandes tecnológicas ni a los modelos de IA. La información verificada, equilibrada y plural es un bien cada vez más escaso en un mundo atravesado por manipulaciones y deep fakes. Las plataformas billonarias pagan fortunas por talento, software, chips, energía y centros de datos, pero se niegan a remunerar de forma adecuada a los proveedores de su insumo más relevante: la información confiable que aún producen las redacciones.

El texto cita un caso extremo para graficar las consecuencias de la desinformación. En Ceuta, en julio pasado, más de 70.000 marroquíes, en su mayoría jóvenes, se lanzaron al mar tras creer una falsedad difundida a gran velocidad por redes sociales y grupos de mensajería: que bastaba con llegar por mar a territorio europeo para tener a Europa a sus pies. La operación dejó más de 80 cuerpos recuperados del agua.

Según la última investigación del Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford, el 52% de los jóvenes de entre 18 y 24 años se informa prioritariamente por redes sociales. Para el autor, esa tendencia alimenta una masa engañada y profundiza la crisis del periodismo profesional.

El artículo advierte que sin reportajes de investigación los corruptos, los depredadores ambientales, los violadores de derechos humanos y los déspotas tendrán manos libres. Sin pluralidad, la sociedad perderá la noción de los pesos y contrapesos esenciales para las democracias y quedará más expuesta a los extremismos. "Sin periodismo confiable, retrocederán siglos en términos de civilización", sentencia.

El cierre apela a la película brasileña Ainda Estou Aqui (Aún estoy aquí), que en 2025 obtuvo tres nominaciones al Óscar y ganó el premio a Mejor Película Internacional. La cinta narra la resistencia moral de una familia ante la dictadura militar tras la desaparición del padre. El autor compara esa situación con la del periodismo latinoamericano y recupera una tradición oral brasileña inspirada en la resistencia indígena: mientras haya bambú, habrá flechas.

Por qué importa

La supervivencia de redacciones profesionales define qué información circula en una región golpeada por la desinformación. Sin periodismo sostenible, la fiscalización del poder y el pluralismo democrático quedan en manos de algoritmos y plataformas sin responsabilidad editorial.

Qué sigue

El debate por la remuneración de contenidos periodísticos a las grandes tecnológicas sigue abierto en varios países. La próxima batalla será regulatoria: cómo se reparte el valor de la información que alimenta a los modelos de IA.

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