Psicología

Mario Alonso Puig: "La felicidad es una conexión con lo que sos, no con lo que tenés"

El médico cirujano y referente en desarrollo personal sostiene que el bienestar no depende de las circunstancias externas y que las heridas pueden convertirse en fortaleza.

Redacción••2 min de lectura
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Mario Alonso Puig, médico experto en emociones: “La felicidad es una conexión directa con aquello que sos”

Mario Alonso Puig, médico cirujano español y referente internacional en desarrollo personal, sostiene que la felicidad no depende de lo que ocurre afuera sino de la relación que cada persona construye consigo misma. En diálogo con LA NACION, el especialista planteó que el bienestar profundo es un estado interno y no el resultado de logros, reconocimiento o éxito material.

Para Puig, uno de los errores más frecuentes consiste en creer que la felicidad llegará cuando se alcance una meta determinada o se obtenga aquello que se desea. Esa idea, explicó, conduce a una satisfacción pasajera porque las circunstancias cambian de manera constante.

“La verdadera felicidad no está condicionada por factores externos o circunstancias cambiantes, sino que es un estado interno de paz y serenidad”, afirmó el médico. En la misma línea, remarcó: “La felicidad sí es una elección, es una conexión directa con aquello que tú eres, no con aquello que tú tienes”.

El experto también se refirió al lugar que ocupa la capacidad de amar en ese proceso. No se trata solo del amor romántico, aclaró, sino de una disposición más amplia hacia los demás y hacia la propia vida. “Cuanto mayor sea tu capacidad de amar, más feliz vas a ser”, señaló.

Puig advirtió además sobre el costo de reprimir las emociones. Según planteó, la emoción que no se expresa no desaparece: queda guardada adentro. “Aguantarse, enferma; reír y llorar es lo que más cura”, resumió.

Otro de los conceptos que desarrolló durante la conversación fue el de las heridas emocionales. El médico comparó las fracturas afectivas con las piezas de cerámica japonesas reparadas con oro, conocidas como kintsugi. Según explicó, las heridas no tienen por qué convertirse en una señal de debilidad y pueden transformarse en una fuente de crecimiento cuando son aceptadas y elaboradas.

“Cuando te encontrás con un amor gratuito, un amor que no cuestiona y que simplemente da, ofrecés tus fracturas y las rellenás de oro, y al final obtenés una vasija única”, sostuvo.

Para Puig, gran parte del sufrimiento humano surge del intento de ocultar o rechazar aquello que se considera imperfecto. Frente a esa tendencia, propone una actitud de aceptación que permita integrar las experiencias difíciles como parte de la propia historia.

“Las piezas reparadas con oro son maravillosas porque no hay dos iguales; cada una se rompe de una manera diferente, y sus hilos de oro las conectan de forma única”, concluyó.

Por qué importa

La mirada de Puig apunta a un cambio de enfoque en un contexto de búsqueda constante de resultados y reconocimiento. Su planteo sobre la aceptación de las heridas y la expresión emocional interpela a quienes atraviesan procesos de estrés, ansiedad o frustración.

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