Milei y la ONU: los errores históricos detrás de su acusación sobre Malvinas
El Presidente dijo que el organismo "miró para el otro lado" con Malvinas, pero Argentina dejó de llevar el reclamo a la Asamblea General a fines de los 80.

En su tercer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Javier Milei acusó al organismo de haber "mirado para el otro lado" con la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Sin embargo, especialistas advirtieron que la acusación contiene errores y omite un dato central: la propia Argentina dejó de impulsar el tratamiento del reclamo ante el plenario de la Asamblea a fines de los años 80.
El Presidente calificó a la ONU como una "organización inútil" que solo sirve para alimentar "una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bienintencionados". Pero, según los expertos, la obligación de resolver controversias entre dos Estados por medios pacíficos no recae sobre la Asamblea General.
Las únicas resoluciones obligatorias de las Naciones Unidas son las del Consejo de Seguridad, que vela por la paz y la seguridad bajo el capítulo VII de la Carta del organismo, según su artículo 25. Las de la Asamblea General no tienen ese carácter.
En el caso de Malvinas, la función de la Asamblea fue definir el encuadre internacional de la cuestión y señalar que la descolonización exige resolver la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido mediante negociaciones. La responsabilidad de transformar ese marco en una solución efectiva recae, desde entonces, sobre las partes.
Por eso, según los especialistas, no resulta consistente reprochar a la ONU una supuesta falta de atención cuando la Argentina circunscribió la consideración del tema al Comité Especial de Descolonización desde fines de los años 80. La excepcionalidad actual de Malvinas no responde a que la Asamblea General se haya negado a tratarla, sino a que no se promovió de manera sostenida su regreso a ese foro.
Decir que la ONU no se ocupó de Malvinas también desconoce varias resoluciones que instan a la Argentina y al Reino Unido a negociar de manera pacífica su conflicto de soberanía.
La 1514 (XV) de 1960 establece el principio de descolonización, pero resalta la defensa de la integridad territorial por encima de la libre determinación cuando se quiebra la unidad territorial de un Estado. Es un argumento clave de la Argentina sobre la expulsión de la gobernación nacional por parte de fuerzas militares británicas en 1833.
La 2065 (XX) de 1965 es la primera resolución específica que alude a las Islas Malvinas. Reconoce oficialmente la existencia de una disputa de soberanía entre el Reino Unido y la Argentina, a los que invita a establecer negociaciones sin demora para encontrar una solución pacífica. Menciona los intereses de los habitantes de las islas, no sus deseos ni la libre determinación, como dijo Milei en un discurso del 2 de abril.
La 31/49 de 1976 exhorta a las partes a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que modifiquen la situación del archipiélago mientras sigan pendientes las negociaciones recomendadas por la ONU. La explotación pesquera y de hidrocarburos que realizan los isleños y los británicos de facto sería un caso de violación a esta resolución.
Si Milei quisiera repetir las resoluciones históricas que obtuvieron sus antecesores en la Asamblea General en 1960, 1965 o 1976, debería poner a la Cancillería y a sus diplomáticos a trabajar con cada uno de los 193 miembros del organismo para que voten a favor de la Argentina.
Un antecedente citado por los especialistas es el de la isla Mauricio, que sostuvo durante décadas que el Reino Unido había separado ilegalmente las islas Chagos de su territorio antes de concederle la independencia. Llevó la cuestión al plano jurídico internacional y en 2017 consiguió que la Asamblea General pidiera una opinión consultiva a la Corte Internacional de Justicia. Fue ganando todas las instancias hasta que recuperó la soberanía, aunque los estadounidenses y británicos siguen en la isla Diego García.
El Reino Unido se negó sistemáticamente a cumplir con las resoluciones, aunque hasta que la dictadura argentina resolvió la reconquista por la vía militar en 1982 hubo voluntad británica de negociar aspectos como los acuerdos de comunicación de los años setenta.
Después de la guerra de 1982, las resoluciones favorables a la Argentina ante la Asamblea fueron perdiendo fuerza y apoyos, porque el escenario global también cambiaba. A fines de los 80 y principios de los 90, el escenario de triunfo quedó reducido al Comité de Descolonización, el llamado C24, que sigue apoyando a la Argentina por consenso con una resolución que ratifica los términos de la Resolución 2065 e insta a la reanudación del diálogo bilateral.
Por qué importa
El discurso de Milei instala una versión sobre Malvinas que contradice la estrategia diplomática que la Argentina sostuvo durante décadas. El riesgo es que la acusación debilite el reclamo en lugar de fortalecerlo.
Qué sigue
Queda por ver si la Cancillería retoma la promoción del reclamo ante la Asamblea General o mantiene el tema circunscripto al Comité de Descolonización, el C24.
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