Nápoles, el restaurante de San Telmo que combina pastas caseras con autos de colección y miles de antigüedades
En un antiguo depósito de carruajes de la familia Anchorena, Gabriel del Campo creó un espacio único donde la gastronomía italiana convive con una colección de más de 17.000 piezas.

En pleno San Telmo, sobre la avenida Caseros al 400, se esconde uno de los restaurantes más excéntricos de Buenos Aires. En un edificio de 2.000 metros cuadrados que a comienzos del siglo XX funcionó como cochera de los carruajes de la familia Anchorena, hoy conviven pastas caseras, autos de colección y una impresionante colección de antigüedades.
El salón principal, que conserva las columnas inglesas remachadas y las bovedillas de ladrillo originales, alberga desde Maserati y Alfa Romeo clásicos hasta guerreros de terracota inspirados en los de Xi'an, arañas de bronce, vírgenes centenarias y mascarones de proa. Todo ese universo pertenece a Gabriel del Campo, anticuario y fundador del proyecto, quien decidió recrear en Buenos Aires el espíritu de la ciudad italiana que lo cautivó.
“Viajé a Nápoles para comprar antigüedades y me atrapó ese caos maravilloso de sus calles”, recordó Del Campo. A su regreso, compró el edificio de Caseros hace unos veinte años para guardar su colección de vehículos y objetos, pero el lugar se convirtió en un imán para los curiosos. “La gente se quedaba mirando desde la calle los autos, y nosotros almorzábamos en medio de todo eso”, contó.
La propuesta gastronómica llegó casi naturalmente. En una gran mesada de mármol, los cocineros amasan a la vista especialidades como sorrentinos maiale, ravioli neri, cappelletti y fettuccine al pepe. También se destacan las pizzas napolitanas, como la Burrata O Sole Mio, y el tiramisú casero, que suele llevarse todos los elogios.
“Queremos que la comida emocione”, explicó Del Campo, quien asegura que su pasión por coleccionar viene de la infancia, cuando guardaba caracoles y piedras de la playa. También recuerda a su abuela italiana, que conservaba todo en cajones: fotos, manteles y hasta los piolines de las cajas de pizza. “De ahí viene esta emoción por darles una nueva vida a las cosas”, sostuvo.
El restaurante, que abre todos los días de 9.30 a medianoche, atrae a un público variado: turistas, familias, ejecutivos y artistas. Entre sus clientes célebres figuran los Rolling Stones, Genesis, Matt Damon y John Travolta, además de figuras del deporte como Rodrigo De Paul. Y aunque el lugar parece un museo, casi todo lo que se exhibe está a la venta, desde lámparas antiguas hasta prendas vintage de la línea Red Barón.
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