Espiritualidad

Noelia Pace, la médium que llena teatros: "La muerte no es el fin, es transformación"

La vidente y tanatóloga argentina repasa su historia desde las primeras experiencias a los seis años y explica cómo dice recibir mensajes de quienes ya no están.

Redacción••2 min de lectura
Compartí esta nota:
Noelia Pace, la médium que asegura comunicarse con los muertos y llena teatros en todo el mundo

Noelia Pace asegura que empezó a ver y comunicarse con personas fallecidas cuando tenía seis años. Desde entonces construyó su vida alrededor de una convicción que atraviesa toda su mirada: “La muerte no es el fin, es transformación”. Hoy lleva esa práctica a teatros con cientos de personas y se define, antes que nada, como alguien que ocupa un lugar intermedio entre dos planos.

Médium, vidente y tanatóloga, Pace sostiene que su trabajo consiste en permitir que un alma se manifieste frente a quien quedó acá, muchas veces con el duelo partido o con la sensación de abandono. “Médium significa eso: mediar”, afirmó en una entrevista con LA NACION, donde repasó sus inicios, los casos que más la marcaron y los límites que reconoce en su propia práctica.

Según su relato, la mediumnidad apareció primero como evidencia: la posibilidad de ver qué pasó con ese ser. Con los años, dice, incorporó el escucharlos, sentirlos, olerlos y verlos. Esa combinación, explicó, permite una transmisión más clara, da confirmación al mensaje y tranquilidad a quienes están acá.

Pace ubica el origen de esa naturalidad frente a la muerte en su familia. Mencionó a los Pace, los Drogo y los Díaz, una composición mitad italiana y mitad española donde los duelos se vivían de manera intensa. “Mi nona, de Calabria, dominaba el ritual de la muerte a la perfección y, sobre todo, lo transmitía”, recordó. Preparar al muerto, preparar el espacio, honrar ese cuerpo: para esa familia, dijo, la muerte era unir, no salir corriendo.

De ahí surge uno de los ejes de su mensaje: que no hay abandono ni ausencia. Consultado sobre qué hay después de la muerte, respondió: “Hay todo”. Y desarrolló su idea central: el ser humano es energía que ocupa un cuerpo físico para generar este proceso llamado vida. “El alma todo lo puede, todo lo ve, todo lo lleva adelante”, sostuvo.

En ese marco, Pace también habló de los vivos y de las cosas que quedan sin decir. Contó que en terapia intensiva o en cuidados paliativos hay personas que atraviesan el proceso hasta la muerte sin poder hablar, con un montón de cosas por decir. Ahí, aseguró, su rol es permitirles terminar de comunicarse.

Sobre su práctica, reconoció que existen límites y que el escepticismo y el miedo funcionan como prevención. “Todos lo tenemos”, dijo. Aun así, planteó que el ser humano necesita creer en algo y que su tarea es acompañar ese tránsito, sobre todo en el duelo, cuando alguien busca respuestas después de una pérdida.

Pace también se refirió a la muerte como algo cotidiano que pasa inadvertido. Preguntó, a modo de ejemplo, si alguien tiene certeza de que va a despertarse mañana. “No te preocupes, viví plena”, aconsejó. Y agregó una idea que repite en sus presentaciones: “No venimos a vivir, venimos a recordar”.

Por qué importa

La nota instala el debate sobre el duelo y las creencias en torno a la muerte, un tema que moviliza a audiencias amplias y que Pace lleva a teatros con cientos de personas. También pone en discusión los límites éticos de una práctica que crece en Argentina.

Qué sigue

Pace continúa con sus presentaciones en teatros y sesiones privadas, un circuito que sigue sumando público. El interés por estas prácticas y por el acompañamiento del duelo seguirá en discusión pública.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Espiritualidad