Obesidad: cómo cambió su diagnóstico y tratamiento según uno de los mayores expertos
El creador del sistema Edmonton propone evaluar la enfermedad más allá del peso, y analiza el impacto de los nuevos medicamentos GLP-1.

La obesidad dejó de ser entendida como el simple resultado de comer demasiado y moverse poco. Hoy se la reconoce como una enfermedad crónica, compleja y multidimensional, atravesada por factores biológicos y psicológicos. En la Argentina, el problema es enorme: según el Atlas 2025 de la Federación Mundial de la Obesidad, el 73% de los adultos tiene exceso de peso y el 39% vive con obesidad.
En este contexto, está cambiando radicalmente la manera de diagnosticarla y tratarla. Uno de los referentes de este cambio es el doctor Arya Sharma, creador del Edmonton Obesity Staging System (EOSS), un sistema que clasifica la obesidad no por el peso sino por sus consecuencias en la salud física, mental y funcional. Sharma trabajó tres décadas en este campo y actualmente reside en Alemania.
LA NACION lo entrevistó durante el Foro Latinoamericano de la Pérdida de Peso y su Impacto en la Salud, realizado la semana pasada en Panamá. Allí, Sharma planteó que el objetivo del tratamiento no debería ser solo bajar kilos, sino prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Indicadores como la presión arterial, la diabetes, el hígado graso o la movilidad pueden ser más relevantes que una baja aislada del peso.
Ese enfoque cobra más relevancia con la llegada de los agonistas del receptor GLP-1, una nueva generación de medicamentos que actúa sobre la regulación del apetito. Para Sharma, estas terapias obligan a repensar qué significa que un tratamiento “funcione”.
—Durante mucho tiempo se evaluó la obesidad con el IMC. ¿Por qué ya no alcanza?
—El índice de masa corporal es solo altura y peso. Es una medida del tamaño corporal, como el talle de la ropa. Que alguien use talle 18 no es un diagnóstico médico. Con un IMC de 40 o 50 es difícil encontrar a alguien sin problemas de salud, pero también hay personas con IMC de 27 que tienen hipertensión o diabetes. Por eso, el IMC por sí solo no indica el estado de salud del paciente.
—¿Cómo funciona el sistema Edmonton?
—Evaluamos tres dimensiones: salud física, mental y funcional. Clasificamos al paciente en cinco estadios, del 0 al 4. En el estadio 0, cumple criterios de obesidad pero no tiene problemas. En el estadio 1, aparecen alteraciones como presión limítrofe o prediabetes. En el estadio 2, hay enfermedad establecida, como hipertensión o diabetes. El estadio 3 implica daño de órganos y el 4, enfermedad avanzada con consecuencias irreversibles.
—Entonces, dos personas con el mismo peso pueden necesitar abordajes diferentes.
—Sí. El sistema Edmonton no usa el IMC para establecer el estadio. Se puede aplicar el mismo razonamiento a distintas complicaciones. Por ejemplo, en diabetes: glucemia normal es estadio 0; prediabetes, estadio 1; diabetes, estadio 2; y si hay daño renal u ocular, estadio 3.
—Con los GLP-1 se habla de “medicamentos para bajar de peso”. ¿Es una definición limitada?
—Sí. En el tratamiento de la obesidad no solo importa el peso. Queremos prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Eso no se mide en kilogramos, sino en cómo está la presión arterial, la respiración, el dolor o la actividad física. Eso diferencia a la medicina de la obesidad de una clínica de adelgazamiento.
—¿Qué cambió con estos medicamentos?
—El GLP-1 es una hormona que secreta el intestino después de comer. Aumenta la insulina, reduce la glucosa, enlentece el vaciamiento gástrico y actúa sobre el cerebro generando saciedad. Los nuevos fármacos actúan sobre esa regulación del apetito, que es central en la obesidad. Cuando una persona intenta adelgazar, lucha contra su biología: el organismo defiende el peso y tiende a recuperarlo al interrumpir el tratamiento.
—¿Cómo definir el éxito de un tratamiento?
—Depende de quién pregunta. Para el paciente, puede ser verse o sentirse mejor; para el médico, controlar la presión o la diabetes; para quien financia, reducir costos. También depende de cada persona: si tiene enfermedad cardíaca, el éxito es prevenir eventos; si tiene hígado graso, mejorar esa enfermedad; si quiere quedar embarazada, lograr el embarazo. No hay una única definición de éxito.
Fuente: Lanacion
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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