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Orcas y delfines no podrán volver a tierra firme: un estudio reveló el límite evolutivo

Una investigación que analizó más de 5600 especies de mamíferos determinó que los cetáceos superaron un umbral que les impide regresar a la vida terrestre.

Redacción2 min de lectura
Orcas y delfines cruzaron un límite evolutivo y ya no pueden volver a vivir en tierra firme, según un estudio

Un estudio científico determinó que las orcas y los delfines, junto con otros cetáceos, alcanzaron un nivel de adaptación al medio acuático que les impide regresar a la vida terrestre. La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, analizó la evolución de más de 5600 especies de mamíferos y concluyó que estos animales cruzaron un límite evolutivo sin retorno.

El trabajo, liderado por Bruna Farina, de la Universidad de Friburgo, clasificó a los mamíferos en cuatro categorías según su grado de adaptación al agua, desde especies completamente terrestres hasta las totalmente acuáticas. Los resultados mostraron que la transición hacia la vida acuática no es un proceso reversible en todas sus etapas.

Los investigadores observaron que los mamíferos terrestres pueden avanzar gradualmente hacia una vida semiacuática y conservar la capacidad de desplazarse en tierra. Sin embargo, cuando una especie se adapta por completo al medio acuático, la posibilidad de volver a desarrollar una vida terrestre desaparece. Los cetáceos, como delfines y orcas, ya se encuentran en esa situación.

La explicación reside en el nivel de adaptación alcanzado por estos animales. A lo largo de millones de años, sus cuerpos se modificaron para sobrevivir y desplazarse con eficiencia en el océano. Las extremidades se transformaron para la natación, la forma corporal se adaptó al desplazamiento en el agua y distintos rasgos fisiológicos quedaron vinculados exclusivamente a ese ambiente.

El estudio se relaciona con la llamada Ley de Dollo, un principio de la biología evolutiva según el cual la pérdida de estructuras o características complejas no suele poder revertirse de manera exacta. En otras palabras, la evolución no funciona como un camino que puede recorrerse fácilmente en sentido contrario. Una vez que una adaptación desaparece durante un proceso evolutivo prolongado, recuperarla resulta extremadamente improbable.

La adaptación también involucró aspectos que van más allá de la anatomía. Los mamíferos que pasaron a vivir completamente en el agua aumentaron su masa corporal, desarrollaron mecanismos para conservar el calor y adoptaron dietas altamente energéticas. Estas modificaciones estuvieron relacionadas con las exigencias de sobrevivir en un ambiente acuático, donde la pérdida de calor y el gasto energético plantean desafíos diferentes a los de la vida terrestre.

La investigación plantea que las mismas características que permitieron a orcas y delfines convertirse en animales extremadamente eficientes en el océano son las que les impiden regresar a tierra firme. Esto también tiene consecuencias frente a los cambios ambientales: al depender completamente de los ecosistemas marinos, estos animales no cuentan con la posibilidad de trasladarse a tierra para escapar de las transformaciones que puedan afectar al océano. El calentamiento global, la contaminación y otras alteraciones de los ambientes marinos pueden representar presiones especialmente importantes para estas especies.

En definitiva, para las orcas y los delfines, la vida marina ya no es simplemente una adaptación, sino que es el resultado de haber cruzado un umbral evolutivo del que, según el estudio, no existe retorno.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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