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Los PAC de la industria de la IA gastaron millones en las elecciones de EE.UU. y cosecharon resultados dispares

Los grupos que apoyan y los que combaten a la industria de la inteligencia artificial volcaron millones en las elecciones de medio término en Estados Unidos, con candidatos respaldados que igual perdieron.

Redacción••4 min de lectura
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Los PAC de la industria de la IA gastaron millones en las elecciones de EE.UU. y cosecharon resultados dispares

Los comités de acción política (PAC) vinculados a la industria de la inteligencia artificial gastaron millones de dólares para influir en las elecciones de medio término que se celebraron el martes en Estados Unidos, con resultados dispares: varios de los candidatos que recibieron el mayor respaldo económico perdieron sus bancas. El objetivo de ese desembolso era moldear el futuro de la regulación de la IA en el Congreso.

Del lado de la industria, dos PAC enfocados en inteligencia artificial, American Mission y Building the Future, gastaron en conjunto 4,8 millones de dólares para apoyar a la candidata al Senado por Carolina del Sur Darline Graham, que finalmente perdió. American Mission es el brazo republicano de Leading the Future (LTF), un grupo político más amplio respaldado por el presidente de OpenAI, Greg Brockman, y por la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz.

American Mission también destinó más de 500.000 dólares a cada uno de los candidatos republicanos a la Cámara de Representantes Aaron Flint, en Montana, y Laurie Buckhout, en Carolina del Norte, ambos derrotados. En cambio, Think Big, el brazo demócrata de LTF, tuvo mejor suerte al apoyar al representante por Florida Jared Moskowitz, que logró la reelección.

Los grupos que impulsan salvaguardas más estrictas para la IA también registraron resultados mixtos. Public First, respaldado por Anthropic, apoyó a varios republicanos que perdieron a través de su PAC afiliado, aunque tuvo más éxito con candidatos demócratas. Además, aportó 3 millones de dólares a un PAC que respaldaba al senador estatal por California Scott Wiener, que al cierre de la jornada iba al frente en su carrera.

Por su parte, Guardrails Alliance, un grupo que busca convertir la recepción de dinero de empresas de IA en un costo político, gastó más de un millón de dólares en cada caso para oponerse a dos candidatos que perdieron: el representante por California Jimmy Gomez y el montanés Aaron Flint. También destinó 300.000 dólares a apoyar a Angela Gonzales-Torres, que derrotó a Gomez.

Separar el impacto del gasto en IA de la ola demócrata que recorrió las elecciones del martes resulta difícil. Elon Musk, que según trascendió volcó unos 500 millones de dólares para respaldar a republicanos en los comicios, también vio perder a muchos de sus candidatos. LTF, de hecho, apoyó a algunos postulantes que consideraba favoritos y terminaron cayendo ante los demócratas.

Para LTF, sin embargo, la elección general no era el foco principal. El grupo había anticipado antes de los comicios que considera que las primarias, las contiendas que definen al candidato de cada partido, son un uso más eficiente de su dinero, porque allí el gasto puede construir reconocimiento de nombre y ayudar a los candidatos a instalar agendas de política de IA.

LTF desembolsó 27,38 millones de dólares en las primarias, incluidos 8 millones solo para oponerse al asambleísta por Nueva York Alex Bores, que perdió su intento de llegar al Congreso en junio. A la hora de decidir si conviene intervenir en una elección general, LTF evalúa cuán competitiva es la carrera, si cree que el gasto puede marcar la diferencia y si conviene reservar recursos para futuras elecciones.

Charlie Blaettler, director político de Guardrails Alliance, tiene otra teoría sobre por qué LTF gastó relativamente poco en la elección general. "No quieren que su dinero se convierta en un tema de estas elecciones", sostuvo. Mencionó la primaria al Senado por Michigan, en la que el grupo de lobby proisraelí AIPAC gastó cerca de 30 millones de dólares para respaldar a la candidata demócrata Haley Stevens frente a Abdul El-Sayed. Stevens reconoció la derrota en la primaria y El-Sayed se quedó con la banca del Senado.

"AIPAC se convirtió en la historia de esa carrera", afirmó Blaettler. "Sabemos que la gente odia a los multimillonarios de la IA. Odia a las personas que manejan estas empresas. Desconfía y siente rechazo por el gasto político y el lobby que hace la industria tecnológica. Si gastan en una carrera competitiva, se convierten en una enorme carga para sus candidatos".

La disputa central entre los PAC vinculados a la IA, sean proindustria o proregulación, es si el Congreso debe establecer un marco nacional de IA que anule las leyes estatales o si los estados conservarán la facultad de imponer sus propias salvaguardas. Ninguno de los dos lados parece dispuesto a ceder. LTF, que favorece un marco nacional único, anticipó que planea seguir gastando en las elecciones de 2028, mientras que Guardrails Alliance dice que quiere continuar enfrentando a los candidatos respaldados por la industria de la IA.

Blaettler señaló que los avisos de LTF rara vez abordan la IA y se centran en temas populares para cada candidato, mientras que los de Guardrails Alliance apuntan específicamente a quién recibe dinero de la industria. "Nuestro objetivo es que el dinero de la IA sea políticamente tóxico", remarcó.

Por qué importa

El gasto de la industria tecnológica en política define quién legisla sobre IA en Estados Unidos, y la pulseada entre un marco nacional único y las leyes estatales tendrá impacto directo en las reglas que rigen a las principales empresas del sector.

Qué sigue

Los dos bloques anticiparon que seguirán financiando campañas rumbo a 2028. La pregunta abierta es si el Congreso define un marco nacional de IA que anule las leyes estatales o si los estados conservan la facultad de regular por su cuenta.

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