Drogas y Narcotráfico

Procesaron con prisión preventiva a Bebote Álvarez por una banda narco

El exjefe de la barra brava de Independiente quedó acusado de asociación ilícita y tráfico de estupefacientes junto a Raúl Manzone, alias Bruja

Redacción••3 min de lectura
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Amenazas, vejaciones, chantajes y otros métodos crueles de la banda narco que, para la Justicia, integraba Bebote Álvarez

El exjefe de la barra brava de Independiente Pablo Álvarez, conocido como Bebote, fue procesado con prisión preventiva por asociación ilícita y tráfico de estupefacientes. La resolución la firmó el juez penal económico Gustavo Meirovich, con la intervención del secretario Damián Mazzucco, en una causa que investiga una organización dedicada a importar éxtasis desde Europa y cocaína desde Bolivia.

En el mismo fallo, el magistrado dictó la prisión preventiva de Raúl Manzone, apodado Bruja. Álvarez está alojado en el Complejo Penitenciario Federal 2 de Marcos Paz desde su detención, concretada en agosto pasado por detectives de la División Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina.

Hasta ese arresto, el barrabrava cumplía prisión domiciliaria con tobillera electrónica en una casa del partido bonaerense de Moreno, en el marco de una causa a cargo del fiscal de Avellaneda Mariano Zitto por intimidación pública y atentado y resistencia a la autoridad.

El expediente que volvió a llevarlo tras las rejas nació el 21 de febrero, cuando se secuestraron 11.255 gramos de éxtasis en el aeropuerto internacional de Ezeiza. La droga estaba en el equipaje de un pasajero que llegó en un vuelo de la línea aérea Level proveniente de Barcelona. El celular de ese imputado resultó clave para escalar hacia los eslabones superiores de la banda.

La investigación quedó en manos del Juzgado Penal Económico N° 2, que en ese momento conducía el juez Pablo Yadarola, hoy en la Cámara Federal porteña, y que ahora subroga Meirovich. Interviene el fiscal Emilio Guerberoff y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) actúa como querellante.

Según el fallo, la organización se dedicaba al tráfico de estupefacientes a gran escala, con la importación de MDMA y éxtasis desde el continente europeo y de cocaína desde Bolivia como objetivos centrales, además de la distribución de tusi, ketamina, marihuana y popper. Un grupo de la banda viajó a Bolivia para coordinar el ingreso de cocaína, otro se ocupaba del contrabando de éxtasis desde Europa y un tercero canalizaba el dinero ilícito para darle apariencia legal.

El juez sostuvo que Álvarez "estaría involucrado en las gestiones de cobranza dentro de la organización" y que tenía "conocimiento pleno de los actos de privación ilegítima de la libertad ejecutados dentro de su predio comercial". La referencia apunta al Museo Paladar Rojo, un local ubicado a metros del estadio de Independiente, en Avellaneda, donde una víctima identificada como Rodrigo E. fue retenida contra su voluntad, obligada a desnudarse y filmada de rodillas para fabricar un sticker de WhatsApp. El hombre debía dinero por la venta de drogas y les dijo a sus captores que quería matarse.

Para Meirovich, las pruebas reunidas muestran que las interacciones de Álvarez y Manzone con la estructura delictiva no fueron hechos aislados. "La habitualidad de sus comunicaciones encriptadas, la utilización del local de Álvarez (el Museo) como base de las actividades ilícitas de esta facción de la banda, la constante exigencia de rendición de cuentas y la ejecución sistemática de directivas violentas impartidas en sus nombres evidencian un pacto criminal estructurado y sostenido en el tiempo", afirmó el magistrado.

El fallo, de 109 páginas, detalla los roles de cada imputado. Álvarez operaba como factor de intimidación, usaba su figura para garantizar la disciplina interna y cobrar deudas del narcotráfico, e intervenía en la logística del abastecimiento de cocaína desde Bolivia. Manzone, en tanto, actuaba como adquirente de estupefacientes para comercializarlos.

Por qué importa

La causa expone cómo una estructura narco usaba el local de un barrabrava como base operativa y de cobranza violenta. El fallo conecta el poder territorial de las barras con el tráfico internacional de drogas, un vínculo que la Justicia busca desarmar.

Qué sigue

La defensa de Álvarez puede apelar el procesamiento ante la Cámara Federal. La causa sigue abierta con otros imputados y con la investigación sobre el circuito financiero que blanqueaba las ganancias del narcotráfico.

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