Turismo

Santo Domingo de Silos, el pueblo de Burgos que atrae a fans del western de todo el mundo

Con 261 habitantes y a dos horas de Madrid, el municipio revive su pasado cinematográfico gracias al cementerio de Sad Hill y a una ruta de 34 kilómetros.

Redacción••2 min de lectura
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Santo Domingo de Silos, el pueblo de Burgos que atrae a fans del western de todo el mundo

Santo Domingo de Silos, un pueblo de Burgos de 261 habitantes ubicado a dos horas de Madrid, se consolidó como destino de peregrinación para los fans del western de todo el mundo. El municipio español, en plena España vaciada, atrae cada año a cinéfilos que quieren pisar los escenarios donde se rodó El bueno, el feo y el malo, el clásico de Sergio Leone estrenado hace 60 años.

El atractivo central es el cementerio de Sad Hill, el decorado que el ejército español construyó en los años 60 para el duelo final entre Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach. Con el paso del tiempo, la naturaleza lo cubrió casi por completo hasta que una asociación de voluntarios lo recuperó.

Hasta hace relativamente poco, la mayor afluencia turística de la zona se debía a su ubicación en pleno Camino de Santiago, en una de las rutas hacia la ciudad del apóstol. Sin embargo, desde 2015 las miradas volvieron a posarse sobre el pueblo por su pasado fílmico, impulsadas por los proyectos de restauración de los escenarios de la película.

La Asociación Cultural Sad Hill, creada en Santo Domingo de Silos y los pueblos del entorno, organiza una ruta de senderismo de 34 kilómetros que conecta el cementerio con otros tres lugares del filme: el campo de prisioneros de Betterville, cerca de Carazo; el monasterio de San Pedro de Arlanza, que representó la Misión de San Antonio; y el valle de Arlanza, escenario de la mítica Batalla del Puente Langstone.

El cementerio reconstruido reúne 5000 tumbas falsas creadas por fans para fans. La ruta es apta para todos los públicos, pero conserva un perfil poco comercial que, según trascendió, mantiene parte de la magia original del enclave. Ese carácter artesanal convive con el paisaje castellano que rodea al pueblo.

El nombre de Santo Domingo de Silos también remite a las clases de historia: la familia de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, legó muchos de sus bienes al monasterio homónimo. Pero la popularidad turística actual poco tiene que ver con aquel pasado medieval y mucho con los antihéroes del spaghetti western.

Todo el proceso de recuperación quedó documentado en Desenterrando Sad Hill, un documental estrenado en 2018 que narra cómo la asociación de voluntarios rehabilitó y reconstruyó el cementerio creado en 1966. La cinta estuvo nominada a Mejor documental.

Para los lectores argentinos que planean una escapada por España, el pueblo se suma a otros destinos de interés cinematográfico, como la casa de la infancia de Arnold Schwarzenegger convertida en museo en Austria. La propuesta combina senderismo, historia y cine en un mismo recorrido.

Por qué importa

El caso muestra cómo un rodaje de hace 60 años puede reactivar el turismo de un pueblo de la España vaciada. Para los fans del cine, el cementerio reconstruido por voluntarios se volvió un destino de peregrinación con identidad propia.

Qué sigue

La Asociación Cultural Sad Hill sostiene la ruta y el mantenimiento del cementerio con trabajo voluntario. El desafío pendiente es sostener el interés sin perder el carácter poco comercial que conserva el enclave.

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