Filosofía

Darío Sztajnszrajber: la filosofía como escape a la exigencia de rendir todo el tiempo

El filósofo cuestionó la lógica de la utilidad que domina la vida cotidiana y releyó la duda de Descartes como una herramienta para afirmar la propia existencia.

Redacción••3 min de lectura
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Darío Sztajnszrajber: la filosofía como escape a la exigencia de rendir todo el tiempo

El filósofo Darío Sztajnszrajber sostuvo que la filosofía sirve para cuestionar la lógica de la utilidad que domina la existencia actual y afirmó que el ser humano moderno prioriza el rendimiento y la rentabilidad por sobre otros aspectos de la vida. Lo hizo en una entrevista donde repasó el vínculo entre el pensamiento, la verdad y la felicidad, y donde releyó la máxima de René Descartes desde una perspectiva crítica.

Para el autor, el origen de la disciplina reside en el movimiento donde el sujeto se distancia de sus propias acciones. “Ese momento, ese movimiento donde el ser humano se distancia de sí mismo y se ve a sí mismo actuando, para mí da origen a la filosofía”, aseguró.

Sobre la duda cartesiana, el filósofo planteó una vuelta de tuerca: “Si no pienso, luego me doy cuenta que tengo que estar existiendo, porque si yo no existo, no pienso”. Se trata de una lectura que transforma la máxima del pensador francés en una herramienta para validar la conciencia del sujeto en un entorno predecible.

Según el entrevistado, salirse de los lugares comunes representa un escape necesario ante las exigencias sociales. “Me gusta muchas veces rendirme, al revés, no estar en proceso de ver cuánto rindo, sino rendirme en el sentido de lo que hoy muchas veces se llama esta especie como de filosofía del escape, como tratar de salirse de esos lugares comunes que están permanentemente esperando de uno que uno rinda”, explicó.

La reflexión sobre el tiempo y el desgaste de la vida cotidiana conecta con una tradición que atraviesa siglos. Séneca ya advertía sobre el tiempo que se desperdicia, una idea que el filósofo retoma cuando cuestiona la obsesión por el rendimiento permanente.

La búsqueda de la verdad

Respecto a la búsqueda de la verdad, el invitado reflexionó sobre la diferencia entre las verdades cotidianas y las ontológicas. “Las verdades cotidianas, incluso las verdades científicas, están más preocupadas por el cómo”, afirmó.

Ante el fenómeno de la posverdad, el filósofo observó que muchas personas hoy prefieren noticias que validen sus prejuicios en lugar de hechos comprobables. Esa tendencia choca con la definición aristotélica de verdad como correspondencia entre lenguaje y realidad.

El planteo dialoga con una pregunta que la filosofía arrastra desde sus orígenes. Sócrates sostenía que una vida sin examen no merece ser vivida, una máxima que el autor parece recuperar cuando invita a correrse de lo que se da por sentado.

En cuanto a la felicidad, el autor rechaza las fórmulas estandarizadas de bienestar. A través de referencias a Epicuro y la idea de ataraxia, identifica la tranquilidad como el refugio ante las dependencias del consumo y el sobrecuidado.

Sobre su propia experiencia personal, el filósofo relató: “Para mí la felicidad tiene que ver con poder plasmar en mi vida mi deseo, pero como hago filosofía, mi deseo es deseo por el saber”.

Y concluyó: “Estar todo el tiempo elucubrando aspectos que hacen a la realidad. Me hace mucho ruido como consumir la realidad tal como me la venden”.

Por qué importa

La nota instala una pregunta incómoda en un contexto de exigencia permanente por rendir: qué lugar queda para el pensamiento cuando todo se mide por su utilidad. Interpela a quienes sienten el desgaste de vivir en modo productividad.

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