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Trump flexibiliza las normas de consumo de combustible y promete autos más baratos en EE.UU.

La administración federal estima que los vehículos nuevos costarán 1300 dólares menos en promedio y que la medida prevendrá más de 300 mil lesiones graves.

Redacción••2 min de lectura
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Es oficial: confirman nuevas normas para fabricantes de autos y podrían bajar los precios en Estados Unidos

El gobierno de Donald Trump oficializó una flexibilización de los estándares federales de economía de combustible para automóviles que reduce las exigencias regulatorias sobre los fabricantes. Según las estimaciones oficiales, la medida bajará el costo inicial de los vehículos nuevos en un promedio de 1300 dólares y generará un ahorro millonario para los consumidores estadounidenses.

El anuncio se concretó el lunes 28 de septiembre, cuando el Departamento de Transporte (DOT) presentó los nuevos estándares de eficiencia que modifican las normas de Consumo Medio de Combustible Corporativo (CAFE), establecidas por el Congreso en 1975 para fijar cuántas millas deben recorrer los vehículos con un galón de combustible.

“Es un gran día para los trabajadores del sector automotriz y los compradores de automóviles de Estados Unidos”, escribió Trump en un mensaje. “Acabo de aprobar nuevas normas de eficiencia de combustible que anulan la ridícula decisión sobre vehículos eléctricos”, agregó el mandatario.

En un comunicado, el DOT sostuvo que las normas SAFE (Safer Affordable Fuel Efficient) Rule III “normalizan el programa y reducirán significativamente el costo de los vehículos”. Además, afirmó que “impulsarán la industria manufacturera estadounidense” y permitirán “producir automóviles más seguros y asequibles” para las familias del país.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) estimó que los nuevos estándares darán como resultado un promedio de 34,9 millas por galón para toda la flota en el año modelo 2031. El número representa una disminución frente a las 50,4 millas por galón proyectadas para 2031 bajo las normas de la administración de Joe Biden.

Las autoridades federales aseguraron que los estándares de Biden-Buttigieg fueron tan altos que “crearon un mandato encubierto de vehículos eléctricos”. Según ese análisis, los fabricantes y sus empleados “perdieron miles de millones de dólares” al cumplir con la regulación anterior.

Con la nueva normativa, se elimina la presión regulatoria que, de acuerdo con la administración Trump, forzaba la electrificación de las flotas. Los estándares ahora se calculan considerando únicamente las capacidades técnicas y los costos de los vehículos propulsados por gasolina y diésel.

La medida también elimina el programa de intercambio de créditos CAFE a partir del año modelo 2028. El gobierno sostuvo que esa iniciativa “impulsó artificialmente la industria de los vehículos eléctricos a expensas de los fabricantes de automóviles tradicionales”. Bajo el esquema previo, fabricantes dedicados exclusivamente a la producción de eléctricos, como Tesla o Lucid, acumulaban bancos de créditos CAFE por las altas valoraciones asignadas por el factor de equivalencia de petróleo y los créditos fuera de ciclo.

Por qué importa

La decisión redefine el rumbo de la industria automotriz estadounidense: frena la presión hacia la electrificación y beneficia a los fabricantes de vehículos a combustión. Para los consumidores, promete autos más baratos, aunque podría demorar años en impactar en las concesionarias.

Qué sigue

Resta ver cómo reaccionan los estados que adoptaron normas más estrictas, como California, y si la industria eléctrica y los fabricantes afectados por el fin de los créditos CAFE presentan acciones legales. El impacto real en los precios se medirá recién con los modelos de 2028 en adelante.

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