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Una startup argentina creó un hidrogel que repara el corazón tras un infarto

El compuesto inyectable, desarrollado por Amnova Biotech, busca regenerar el tejido dañado y evitar complicaciones graves.

Redacción2 min de lectura
Una startup argentina creó un inédito hidrogel capaz de reparar el corazón tras un infarto

Una startup argentina desarrolló un hidrogel inyectable que podría reparar el tejido cardíaco dañado tras un infarto. Se trata de Amnova Biotech, liderada por la bióloga Pilar Ferrer, de 25 años, egresada de la Universidad Favaloro. El compuesto ya superó pruebas en laboratorio y se encuentra en etapa preclínica con ensayos en animales.

El proyecto nació como parte de la tesis doctoral de Ferrer, quien junto a su equipo busca una solución para una de las principales causas de muerte en el mundo: las enfermedades cardiovasculares. El hidrogel se aplica directamente en el músculo cardíaco dañado y actúa como un andamio que favorece la regeneración celular.

El equipo está compuesto por Mariano Berra (CTO), Daniela Olea, biotecnóloga e investigadora del Conicet, y Alejandro Berra, bioquímico. La startup ya recibió inversiones privadas y el apoyo del fondo CITES, del Grupo Sancor Seguros.

La clave del desarrollo es el uso de membrana amniótica de la placenta como materia prima. “Esto es sin células madre, solo la matriz. Un tejido tiene células y un soporte: usamos el soporte”, explicó Ferrer. Este gel crea un entorno propicio para que las células sanas se multipliquen y reconstruyan el tejido perdido.

A diferencia de otros órganos, el corazón no se regenera tras un infarto. La lesión deja una cicatriz permanente que puede derivar en insuficiencia cardíaca, arritmias o la necesidad de un trasplante. Las terapias actuales no revierten el daño, por lo que este avance representa una esperanza concreta.

Los ensayos preclínicos se realizaron en ovejas y mostraron resultados alentadores: “Encontramos que disminuye y aumenta la formación ventricular del corazón en 28 días. Tiene mucho potencial, pero trabajar con un tejido humano es difícil de reproducir”, sostuvo Ferrer. El próximo paso es iniciar el camino regulatorio el año que viene, con la meta de comenzar estudios clínicos en humanos en dos años.

“La idea es hacer todos los ensayos clínicos hasta llegar a un paciente”, afirmó la CEO, quien destacó la relevancia de esta investigación en un contexto donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte a nivel mundial.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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