Morir en Argentina: qué se arrepiente la gente en sus últimos días, según los que acompañan el final
Médicos, psicólogos, capellanes y organizaciones que acompañan a pacientes terminales revelan qué emerge cuando la muerte se acerca.

Cuando la muerte se acerca, las prioridades se reordenan. Especialistas en cuidados paliativos, psicólogos, capellanes y organizaciones que acompañan a pacientes en el final de la vida coinciden en un punto: los arrepentimientos que aparecen en esos días rara vez tienen que ver con el trabajo o los viajes. Casi siempre brotan de los detalles mínimos, de las sobremesas que no se tuvieron, de los "te quiero" que se postergaron.
Sandra tiene 64 años y está internada en una cama de cuidados paliativos. Sabe que le queda poco. Cuando la doctora le regala un frasquito de perfume, lo huele y sonríe: "Lirios… hermosos, me hacen acordar a mis clases de piano". Su testimonio, recogido en su última semana de vida, abre una pregunta que atraviesa a todos: ¿de qué nos vamos a arrepentir cuando estemos por morir?
Matías Nanjún es jefe del servicio de cuidados paliativos del Hospital Austral y fundador del Hospice El Buen Samaritano. Tiene 52 años, cinco hijos y una trayectoria internacional en la materia. Asegura que uno de los arrepentimientos más frecuentes es no haber "perdido más el tiempo" con los seres queridos. Recuerda el caso de un ingeniero que, ya con cáncer avanzado, le pidió saber cuánto le quedaba. Cuando Nanjún volvió a la habitación, esperando un clima de tristeza, encontró a la familia terminando una picada como si estuvieran de sobremesa. "La gente se arrepiente de haber tenido pocas sobremesas", resume.
Para Nanjún, en el último mes de vida las personas se dicen muchas más veces "gracias", "perdón", "te perdono" y "te quiero" que en toda su existencia. "Vuelven a lo esencial: valoran ser escuchados, que el nieto les traiga un dibujito, que su familiar se quede a dormir con él, comerse un raviol que les hizo la mamá", detalla. Y agrega: "A veces es menos aún: el viento en la cara, el sol en la piel, escuchar unos pájaros, sentir un abrazo".
Leila Marassi es psicóloga especializada en oncología e integra SOSTÉN, una fundación de apoyo a pacientes con cáncer. Recuerda a una mujer con cáncer de páncreas avanzado que no se arrepentía, pero sentía que no había repartido bien su tiempo entre sus hijas y su esposo, ya fallecido. "Todos mis pacientes, en algún momento, invocan a sus muertos", afirma. Su colega Alejandra Iglesias, directora y cofundadora de SOSTÉN, creó la organización tras atravesar un cáncer de mama a los 39 años, con dos hijos pequeños. "Parece una locura disfrutar mientras uno está en tratamiento para no morirse", dice sobre el acompañamiento que recibió.
El padre Eduardo Carú es capellán del equipo de cuidados paliativos del Hospital Austral desde hace una década. Explica que las preguntas más comunes son "¿qué hice de malo para enfermarme?" o "¿por qué no se enferma el otro?". Su propuesta es correr el eje: "Quizás la pregunta que hay que hacerse no es 'por qué', sino 'para qué'. Porque si me pregunto 'por qué', entro en un bucle del cual no salgo".
Nanjún plantea que la cercanía de la muerte saca a las personas del piloto automático. "Cuando una enfermedad te saca el piloto automático —sea a los 80 o a los 20 años— la gente vuelve a lo esencial y dice: 'Ahora tengo que elegir qué hacer con lo poco que queda de vida'", sostiene. Y se pregunta: "¿Por qué tenemos que esperar a eso?".
La conversación sobre el final de la vida también interpela a quienes trabajan la salud mental. Temas como el duelo, la ansiedad y el riesgo suicida aparecen cada vez más en la agenda pública argentina, con especialistas que insisten en la importancia de hablar del tema antes de que sea urgente. La salud mental y la herida moral que deja acompañar el dolor ajeno es una de las aristas que estos profesionales conocen de cerca.
Desde Estados Unidos, Ken Ross, presidente de la Fundación Elisabeth Kübler-Ross e hijo de la psiquiatra pionera en el estudio del duelo, aporta su mirada. Su experiencia, forjada junto a su madre, apunta en la misma dirección: el gran arrepentimiento tiene que ver con no haber estado presente para los demás.
Por qué importa
La nota pone sobre la mesa una pregunta que atraviesa a todos y muestra cómo el acompañamiento profesional en el final de la vida puede cambiar la experiencia de morir. Interpela a cualquiera que tenga un familiar enfermo o enfrente su propia mortalidad.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Relacionadas
Más de #hospital austral →
Pilar Sordo: "Cada vez nos cuesta más decir lo que nos pasa"

Una terapeuta explica cómo reducir la ansiedad y recuperar la calma en 5 minutos

Psicología: quienes les hablan a sus mascotas tienen mayor sensibilidad

Los jóvenes argentinos, entre los más felices del mundo: el dato que contradice el relato sobre las redes

Alta sensibilidad: el rasgo que afecta a una de cada cinco personas y casi nadie detecta

Crecen las internaciones de chicos y adolescentes por riesgo suicida en la Ciudad
Más en Salud Mental
Más leídas
7 días- 1
Luis Ventura confirmó el alta médica de su hijo Antonio tras cinco días internado
Espectáculos
- 2
Detuvieron por error a una pareja de la Policía Federal acusada de un robo en Tres de Febrero
Policiales
- 3
Economistas de FIEL advierten sobre los sesgos del Indec para medir la actividad
Economía
- 4
Andy Carroll reveló quién lo agredió sexualmente: el bailarín Kevin Adams
Sucesos
- 5
Gaby Sabatini deslumbró en la Paris Fashion Week con un look de Lacoste
Belleza y Moda






