Ciencia

David Sinclair: la genética solo define el 20% de la salud en la vejez

El investigador de Harvard asegura que los hábitos cotidianos pueden cambiar el curso del envejecimiento.

Redacción2 min de lectura
David Sinclair, investigador en longevidad de Harvard: “Puedes cambiar el arco de tu vida haciendo las cosas correctas”

El genetista David Sinclair, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard, sostiene que la vejez no es un destino inevitable, sino una pérdida de información que se puede ralentizar. En una entrevista de 2022 publicada en el canal de YouTube Reverse Aging Revolution, el especialista afirmó: “Puedes cambiar el arco de tu vida haciendo las cosas correctas”.

Según Sinclair, la genética solo determina el 20% de la salud en la edad avanzada. El resto depende de las elecciones cotidianas sobre nutrición, descanso y actividad física, que modelan la expresión de los genes con el paso del tiempo. Así, cada persona asume la responsabilidad de moldear su propio envejecimiento.

El investigador explicó que las “acciones correctas” activan una familia de proteínas llamadas sirtuinas, codificadas por los genes SIRT. Estas proteínas cumplen funciones de defensa y participan en la respuesta ante emergencias en el ADN. “Una de las razones principales por las que el ayuno y, para el caso, el ejercicio son buenos para ti es que activan los genes de la longevidad”, detalló.

Este proceso de someter al cuerpo a un estrés controlado se conoce como “hormesis”. Sinclair lo ilustró con la frase: “Lo que no te mata o daña te hace más fuerte”. A través de la hormesis, las células se preparan para una emergencia simulada sin daño real, lo que repara fallas acumuladas en el material genético y previene el deterioro celular crónico.

El especialista también propuso una teoría novedosa sobre las causas biológicas del envejecimiento: lo comparó con un disco de DVD que sufre daños superficiales con los años. “El envejecimiento es simplemente una pérdida de información”, afirmó. Las raspaduras impiden que el lector celular reproduzca la información original, lo que provoca que las células pierdan su identidad y dejen de cumplir sus funciones específicas.

Sinclair concluyó con un mensaje esperanzador: “Si nuestras células son como una computadora, es posible que podamos reiniciar e instalar un nuevo software”. Sus experimentos en ratones ciegos confirman que es posible revertir este daño, lo que abre la puerta a futuras terapias contra el envejecimiento.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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