Del Apocalipsis al microdrama: cómo la humanidad convirtió su final en un relato por entregas
Las advertencias de los CEO tecnológicos sobre la inteligencia artificial reciclan una fascinación milenaria por el fin del mundo, ahora en formato breve y viral.

Las principales figuras de la industria tecnológica volvieron a instalar el debate sobre el fin de la humanidad. Jacob Coxon, ex investigador de Anthropic, publicó en la red social X que "la IA podría matarnos a todos antes de que termine la década", mientras que Evan Hubingher sostuvo que "la posibilidad supera el 10% en la próxima década". Las declaraciones se multiplicaron en entrevistas, fragmentos y posteos con titulares alarmantes.
El fenómeno no es nuevo, pero sí su envoltorio. Elon Musk, Sam Altman, Dario Amodei y Alex Karp agitan paranoia, esperanza y cotizaciones bursátiles récord. La trama tiene dinero, terror, héroes y villanos, y un final imprevisto que se resume en una frase repetida durante las últimas dos semanas: "Expertos en IA advierten sobre la extinción de la humanidad".
El Apocalipsis es el mayor cliffhanger de la humanidad, pero ahora se cuenta con las reglas del microdrama: frases contundentes, clips breves, lectura rápida y máxima expectativa. La semana pasada hubo hasta un meme con un cameo de Donald Trump en el evento All-in Summit junto a Jensen Huang, CEO de Nvidia, quien lo conectó por llamada telefónica espontánea. "Pueden hacer los microchips más increíbles, dicen que va a destruir la humanidad pero no pueden conectarme al parlante", dijo Trump entre risas. "Todo esto de la IA es una conspiración china".
El contexto es conocido: los avances de la inteligencia artificial y su uso masivo a través de chats y herramientas generativas alimentan especulaciones sobre la llegada de la Inteligencia Artificial General o la Singularidad. También sobre su autonomía y su capacidad de daño. Un episodio de ciberseguridad protagonizado por agentes autónomos de IA reforzó la visión doomer, esa que parece sacada de la ciencia ficción.
La especie humana hizo de su capacidad narrativa una señal distintiva, como sostiene Yuval Harari en Sapiens. Para el autor, esos grandes relatos compartidos permitieron la colaboración a escala de grandes grupos humanos. Pero qué hay del gran relato sobre el fin de la especie que ahora llega con advertencias sobre entes no humanos con vocación destructiva.
Ya en el siglo I, la narrativa religiosa del libro del Apocalipsis presentaba una guerra terminal seguida de la salvación cristiana. Jinetes, monstruos y catástrofes. La visión de un final inminente se popularizó recién hacia el siglo X, con el cambio del primer milenio.
Hace exactamente dos siglos, Mary Shelley llevó esa preocupación fatalista a la literatura. Además de crear a Frankenstein, escribió El último hombre (1826), donde una plaga destruye a la humanidad y queda un único sobreviviente. Alineamiento de la IA y fin de la especie por un episodio. Criaturas con capacidades humanas sin control. Pionera absoluta, volcó su mirada gótica en forma de novela.
La literatura y luego el cine abordaron de manera recurrente esa fantasía de aventurar nuestro final, mezclando ciencia de frontera con catástrofes naturales. El cambio de milenio trajo el admonitorio Y2K, que prometía un apagón informático para el 31 de diciembre de 1999. Fue un fracaso catastrófico.
En esta década, la popularidad del género "película de Netflix" dejó Don't Look Up, de Adam McKay. Un asteroide amenaza con impactar la Tierra, pero las urgencias mediáticas, las redes sociales y la competencia contra temas urgentes convierten el drama en humor con toques ecologistas. La destrucción del planeta compite en rating con las celebridades y las distracciones cotidianas.
El propio Harari, en Nexus, relativiza sus argumentos para preguntarse si las propias creaciones humanas pueden implicar el fin de la especie, una suerte de suicidio ecológico o tecnológico. Si conquistamos el mundo contándonos cuentitos, estamos preparados para contarnos la trama final.
Así llegamos al microdrama sobre la macro: interés universal, grandes pasiones humanas, ambición, conspiraciones, millones en juego, poder geopolítico, figuras populares con matices excéntricos y un desenlace incierto que llega en entregas breves vía reel, posteo o declaración de principios. Continuará.
Por qué importa
El debate sobre la inteligencia artificial ya no es solo técnico: define inversiones, regulaciones y miedos colectivos. Cómo se cuenta ese relato influye en la percepción pública y en las decisiones políticas sobre una tecnología que avanza más rápido que sus normas.
Qué sigue
Se esperan nuevas declaraciones de los CEO tecnológicos y posibles avances regulatorios en Estados Unidos y Europa. La atención estará puesta en si el debate pasa de las advertencias mediáticas a medidas concretas de control.
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