Emprendimiento

Dos arquitectos crean ladrillos con arena del desierto y reducen 50% el cemento

Máximo Tettamanzi y Alyina Ahmed desarrollaron una mezcla que usa arena local y baja la huella de carbono de la construcción.

Redacción••2 min de lectura
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Máximo Tettamanzi, creador de ladrillos con arena del desierto: “Buscamos reducir la huella de carbono de la construcción”

Dos arquitectos jóvenes desarrollaron un material de construcción que reemplaza la arena importada por arena del desierto y reduce a la mitad el uso de cemento, uno de los insumos más contaminantes de la industria. El proyecto nació como tesis de máster en la Architectural Association School of Architecture de Londres y hoy busca consolidarse como emprendimiento en Emiratos Árabes Unidos.

Los protagonistas son Máximo Tettamanzi, graduado en la Universidad de Buenos Aires, y Alyina Ahmed, arquitecta nacida en India y criada en Dubái. Se conocieron en Londres gracias a una beca y decidieron enfocar su investigación en cómo bajar la huella de carbono de la construcción, responsable de aproximadamente el 7% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono.

Durante la investigación detectaron una paradoja: en Emiratos Árabes Unidos, un territorio mayormente desértico, se importa arena de Malasia e Indonesia para construir. La razón está en la forma de las partículas. La arena del desierto, erosionada por el viento, es redondeada y no traba la mezcla. La de río, en cambio, tiene bordes irregulares que permiten compactar el concreto.

“Cuando hacés concreto, la arena tradicional abraza la mezcla y se traba en las puntas. La del desierto no logra agarrarse y cuando se seca se desarma”, explicó Tettamanzi. Con una inversión de US$8000 obtenida a través de dos subsidios, empezaron a experimentar con aditivos para estabilizar la mezcla.

La pandemia cambió el rumbo. Alyina Ahmed volvió a Dubái para pasar la cuarentena con su familia y convirtió el garage de su casa en un laboratorio. Probó con arena de su propio jardín hasta que dio con una fórmula que funcionaba. “La mezcla se estabilizó y dejó de romperse”, recordó Tettamanzi. Después verificaron en laboratorio que la resistencia fuera comparable a la del concreto tradicional.

El hallazgo ofrece un doble beneficio. Por un lado, reemplaza arena importada por arena local, con menos costos logísticos y menor impacto por transporte y extracción fluvial. Por otro, permite disminuir un 50% la cantidad de cemento en la mezcla. Con esa base, los arquitectos buscaron validación externa en incubadoras, programas de aceleración y exposiciones internacionales.

A la mezcla le sumaron otro desarrollo. En Emiratos Árabes, las palmeras producen dátiles en grandes cantidades y el carozo se descarta. Alhaan Ahmed, hermano de Alyina, recolectó esos carozos, los tostó, los molió y los mezcló con resinas para crear placas rígidas aplicables a superficies. En 2022 los tres decidieron asociarse y fundaron ARDH Collective, nombre que combina “ardh”, tierra en árabe, con la idea de un colectivo dedicado a soluciones sustentables.

La validación llegó en 2023, cuando fueron invitados a Dubái Design Week, una de las ferias de diseño más importantes de Medio Oriente. Armaron una instalación de bajo presupuesto que les sirvió para darse a conocer y hacer contactos. El interés fue tal que recibieron una invitación a Shark Tank Dubái, el programa de televisión donde emprendedores buscan inversores.

Por qué importa

La construcción concentra cerca del 7% de las emisiones globales de CO2 y el cemento es uno de sus insumos más contaminantes. Una fórmula que use arena local y la mitad de cemento puede cambiar costos y matriz ambiental en regiones desérticas.

Qué sigue

Queda por ver si ARDH Collective consigue inversores en Shark Tank Dubái y si logra escalar la producción del material más allá de las ferias de diseño.

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