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Dwayne Johnson reveló cómo los tiempos duros de su infancia lo motivan a diario

El actor contó que recuerda cuando lo desahuciaron a los 14 años y su familia quedó sin casa en Hawaii para mantener la motivación intacta.

Redacción••2 min de lectura
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Dwayne Johnson: "Me desahuciaron cuando tenía 14 años, nos echaron de la isla, no podíamos vivir en Hawaii"

Dwayne Johnson sostiene que su motor para levantarse todos los días no está en el gimnasio ni en los sets de Hollywood, sino en los momentos más duros de su vida. El actor reveló que, cada vez que enfrenta un gran desafío, se recuerda a sí mismo que lo desahuciaron cuando tenía 14 años y que su familia quedó sin lugar donde vivir en Hawaii. "Nos echaron de la isla, no podíamos vivir en Hawaii, no teníamos dónde vivir", contó.

Las declaraciones forman parte de un discurso que dio al equipo de Los Angeles Lakers en 2018, durante un evento de la serie Genius Talks, y que sigue circulando entre entrenadores motivacionales. Allí, Johnson repasó los episodios más difíciles de su adolescencia, incluidos los meses que pasó en Nashville, donde, según relató, fue arrestado varias veces antes de cumplir los 16 años.

"Pasaron muchas cosas malas cuando me mudé a Nashville y me arrestaron varias veces antes de cumplir los 16 años", afirmó el actor. "Eso lo recuerdo bien". Y agregó: "Madre mía, todo lo que me rodea ahora mismo... esto es con lo que soñaba cuando era niño".

El actor, de 54 años, explicó que esa práctica de volver a los orígenes le sirve como contraste frente a los logros actuales. "Lo que me ayuda es tener presentes los tiempos difíciles, porque me permite afrontar con una perspectiva diferente esos grandes momentos que he conseguido a base de trabajar como un animal", aseguró.

En paralelo, su enfoque sobre el entrenamiento cambió con los años. Según su entrenador Dave Rienzi, hoy prioriza "un entrenamiento eficiente, cargas inteligentes y la prevención de lesiones, convirtiendo la longevidad en un factor fundamental". La idea que resume esa nueva etapa es que, a medida que se envejece, no hace falta entrenar más duro, sino entrenar mejor.

Ese giro no impidió que Johnson encarara una de sus transformaciones físicas más exigentes. Para interpretar al luchador de MMA Mark Kerr en The Smashing Machine, el director Benny Safdie le pidió que aumentara su volumen corporal y el actor ganó unos 13,6 kilos de masa muscular. Sin embargo, dejó claro desde el principio que no pensaba mantener ese tamaño para siempre: después del rodaje, buscó otro tipo de papeles para recuperar su cuerpo habitual.

Más allá del físico, el mensaje que Johnson repite tiene que ver con la cabeza. En el discurso a los Lakers lo resumió con una imagen cruda: "Cuando tengo la espalda contra esta maldita pared, no hay otro camino posible que avanzar". Y remarcó que eso no implica dejar de sonreír o bromear, pero que, a la hora de ejecutar, "es el momento de la verdad".

"No me importa quién esté frente a mí: no van a detenerme", concluyó el actor, que sigue usando esos recuerdos de infancia como combustible para sostener el ritmo de trabajo que lo convirtió en una de las figuras más taquilleras de la industria.

Por qué importa

El testimonio muestra cómo una figura de fama global construye su disciplina a partir de un pasado de pobreza y problemas con la ley, un relato que suele circular en el mundo del coaching y el fitness.

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