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Pilates y cadenas miofasciales: la técnica que cambió la forma de entrenar

Una instructora explicó en qué consiste el método que trabaja el cuerpo de forma integral y derribó dos mitos sobre la disciplina

Redacción2 min de lectura
Cadenas miofasciales: los ejercicios que revolucionaron la forma de practicar pilates

Las cadenas miofasciales se consolidaron como una herramienta central dentro del pilates y transformaron la manera de entrenar. La instructora Melani Giommetti explicó en qué consiste este enfoque que trabaja el cuerpo de forma integral y que gana adeptos en los centros de entrenamiento de Buenos Aires.

“Acá en nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales”, sostuvo Giommetti. “Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados”, agregó.

La especialista remarcó que este método permite fortalecer los músculos de manera consciente y a largo plazo. A diferencia de las rutinas que aíslan zonas puntuales, el enfoque de las cadenas miofasciales entiende al organismo como un sistema conectado donde cada movimiento involucra varias estructuras al mismo tiempo.

Sobre los elementos que se usan en la práctica, Giommetti señaló que la cama, conocida como reformer, cumple un rol decisivo. “Es una herramienta clave, porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”, afirmó.

La instructora también se refirió a dos creencias extendidas sobre el pilates. “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”, explicó.

El segundo mito que despejó apunta al público que elige la disciplina. “Otro mito es que sea una práctica solo para mujeres”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que cada vez más hombres se suman a las clases porque el pilates potencia el rendimiento en otras actividades deportivas que ellos mismos realizan.

Consultada sobre la vestimenta adecuada, Giommetti recomendó “practicar con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos”. La comodidad, según indicó, favorece el movimiento y la conexión con el propio cuerpo durante la rutina.

Respecto del costo, la instructora consideró que el pilates mantiene un precio accesible frente a otras alternativas de entrenamiento. “Practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”, apuntó.

El método de las cadenas miofasciales se apoya en la idea de que el cuerpo funciona como una red de tejidos conectados. Por eso, los ejercicios buscan activar secuencias completas en lugar de concentrarse en un músculo puntual, lo que permite un trabajo más equilibado y sostenido en el tiempo.

La disciplina, que combina fuerza, flexibilidad y control postural, sigue sumando practicantes en el país. Con el respaldo de instructores que investigan nuevas formas de aplicarla, el pilates se afianza como una opción elegida por personas de distintas edades y géneros.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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