Justicia

Estados Unidos ejecutó a Christa Pike tras el aval de la Corte Suprema

La mujer de 50 años recibió la inyección letal en Tennessee después de que el máximo tribunal levantara una suspensión de último momento.

Redacción••2 min de lectura
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La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó la ejecución de Christa Pike tras una suspensión de último momento

La Corte Suprema de Estados Unidos habilitó este miércoles la ejecución de Christa Gail Pike, la mujer de 50 años condenada a muerte por el asesinato de una compañera de clase en 1995. La inyección letal se aplicó durante la noche en la Institución Penitenciaria de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville, Tennessee, según confirmó un portavoz del Departamento Correccional estatal.

Horas antes, el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito había votado 2-1 a favor de frenar el procedimiento para revisar si las denuncias de abuso sexual infantil de la condenada se habían considerado de forma completa durante su sentencia. La Corte Suprema dejó sin efecto esa suspensión y allanó el camino para que la ejecución se concrete.

Las tres juezas liberales del máximo tribunal, Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson, se pronunciaron en contra. Sostuvieron que la decisión permite que la ejecución avance “antes de que sus impugnaciones legales aún pendientes contra su condena puedan ser debidamente consideradas”.

Pike fue declarada culpable por el crimen que cometió cuando tenía 18 años junto con su novio. Ambos fueron condenados por apuñalar y golpear a Colleen Slemmer, de 19 años, compañera en un centro de formación laboral de Knoxville. El caso captó atención masiva en su momento, en parte porque un pentagrama tallado en el cuerpo de la víctima y otros elementos del hecho alimentaron los temores por el llamado “pánico satánico” de las décadas de 1980 y 1990.

La orden de ejecución estatal vencía a la medianoche, según explicó Kelley Henry, abogada de Nashville con experiencia en la ley de pena de muerte de Tennessee. Si el plazo se agotaba sin concretarse, el Tribunal Supremo estatal debía fijar una nueva fecha.

En las horas previas, Pike rechazó pedir una última comida especial, una opción que se ofrece a los condenados a muerte, y difundió una carta a través de sus representantes. “Se me conceda o no el indulto, estoy en paz. No tengo miedo a morir, solo me preocupa el proceso”, escribió. También afirmó haber sentido “más amor en las últimas dos semanas que en toda mi vida”.

La mujer pasó más de tres décadas en el “corredor de la muerte”, el sector especial de una cárcel donde permanecen los presos que esperan la ejecución de la pena. No negó haber cometido el asesinato, pero sus partidarios sostienen que el Estado debía considerar su edad en el momento del hecho, su enfermedad mental y un historial de abuso sexual grave que incluyó violaciones desde muy pequeña.

“Yo era una joven de 18 años con problemas de salud mental. Me llevó muchos años comprender la gravedad de mis actos”, afirmó Pike en un comunicado incluido en su solicitud de indulto. “Me costó aún más aceptar cuántas vidas afecté. Le arrebaté la vida a la hija, la hermana y la amiga de alguien. Me repugna pensar que tuve la capacidad de cometer semejante crimen”, agregó.

Por qué importa

El caso reabre el debate sobre la pena de muerte aplicada a personas que cometieron delitos siendo menores de edad y con antecedentes de abuso y enfermedad mental. También expone la tensión entre los tribunales federales y las instancias estatales en Estados Unidos.

Qué sigue

Quedan pendientes las impugnaciones legales que el equipo de Pike presentó contra su condena, según advirtieron las juezas disidentes. El Tribunal Supremo de Tennessee deberá definir si corresponde revisar el proceso o si el caso queda cerrado.

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