Historia

El HMS Scylla, la fragata británica que hundieron a propósito para crear un arrecife

Navegó 24 años en la Marina Real británica y fue la embarcación más antigua de Europa en servicio. En 2004 la hundieron frente a Cornualles y hoy alberga más de 250 especies.

Redacción••2 min de lectura
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El HMS Scylla, la fragata británica que hundieron a propósito para crear un arrecife

El HMS Scylla (F71), una fragata de guerra británica que navegó durante 24 años en la Marina Real del Reino Unido, fue hundida intencionalmente el 27 de marzo de 2004 en el océano Atlántico, frente a la costa de Cornualles, en el sudoeste de Inglaterra. La operación no fue un accidente ni un desguace encubierto: el objetivo era convertirla en un arrecife artificial para la vida marina.

El buque quedó asentado sobre el fondo a unos 24 metros de profundidad, en las inmediaciones de la bahía de Whitsand. La compró el Acuario Marino Nacional de Plymouth por aproximadamente US$ 267.000 (200.000 libras esterlinas), según trascendió sobre la operación.

Su historia comenzó en 1966, cuando el Almirantazgo británico encargó una nueva fragata de clase Leander. Los trabajos se iniciaron el 17 de mayo de 1967 en el Astillero Real de Devonport, en Plymouth, Inglaterra. Entró en servicio el 14 de febrero de 1970 y desde entonces acumuló misiones, daños, reparaciones y modificaciones para sostener su funcionamiento.

Tenía 113,4 metros de eslora, un desplazamiento de hasta 3.200 toneladas, una velocidad cercana a los 52 kilómetros por hora y una autonomía de hasta 8.500 kilómetros. Esas características le permitían operaciones prolongadas en distintas regiones del mundo.

El avance de la tecnología militar y la llegada de embarcaciones más modernas sellaron su destino: en diciembre de 1993 fue retirado del servicio. Todo indicaba que terminaría conservada en un museo naval, ya que se la consideraba la embarcación más antigua de Europa en actividad. Sin embargo, la decisión fue otra.

Antes del hundimiento, la fragata fue preparada para una inmersión controlada y trasladada hasta la bahía de Whitsand. Los resultados se vieron rápido: a los tres meses, distintos sectores ya habían sido colonizados por anémonas de mar, mejillones y vieiras. Con el tiempo aparecieron también erizos y estrellas de mar.

Para 2021, los registros del proyecto indicaban que el arrecife artificial albergaba más de 250 especies. El caso se suma a otras historias de objetos y hallazgos que quedaron bajo tierra o bajo el agua durante décadas, como el Plymouth enterrado en Tulsa en 1957 o el fragmento del Tratado de Kadesh.

La fragata no fue desmantelada ni abandonada como tantos buques militares en desuso. Su transformación en arrecife convirtió un símbolo del poder naval británico en un refugio para la biodiversidad del Atlántico.

Por qué importa

El caso muestra cómo un buque militar en desuso puede reconvertirse en infraestructura para la biodiversidad marina en lugar de terminar desguazado. El arrecife de Whitsand es hoy un laboratorio natural para estudiar la colonización de especies.

Qué sigue

El seguimiento científico del arrecife continúa: los registros de especies y la evolución del ecosistema en torno al pecio se actualizan con el paso de los años.

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