Historia

El Queen Mary cumple 49 años como hotel en Long Beach tras salvarlo del desguace

Long Beach compró el transatlántico en 1967 por 3,45 millones de dólares y lo convirtió en hotel y atracción turística frente al paseo marítimo.

Redacción••3 min de lectura
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El Queen Mary cumple 49 años como hotel en Long Beach tras salvarlo del desguace

El transatlántico Queen Mary llegó a Long Beach, en California, el 9 de diciembre de 1967 tras su último viaje desde Southampton, Inglaterra. Un año antes, la empresa Cunard había anunciado que el buque podría ser desguazado, pero las autoridades de esa ciudad, a 32 kilómetros de Los Ángeles, lo compraron por 3,45 millones de dólares y lo transformaron en hotel y atracción turística.

Para entonces, el barco había transportado a más de dos millones de pasajeros en tiempos de paz y a 810.000 militares durante la Segunda Guerra Mundial. Desde hace 49 años se erige como un punto de referencia del paseo marítimo de Long Beach, donde recibió a más de 50 millones de visitantes.

La historia del Queen Mary comenzó en 1929, cuando Cunard anunció sus planes para construir grandes barcos de pasajeros que cubrieran las rutas del Atlántico Norte, algo que ya había intentado el Titanic, hundido tras chocar con un iceberg en su viaje inaugural de 1912. Los trabajos arrancaron en los astilleros John Brown & Company, en Clydebank, Escocia, pero se interrumpieron por las dificultades económicas de la Gran Depresión en 1931. La construcción se retomó en 1934, después de que Cunard obtuviera fondos del gobierno británico.

El viaje inaugural entre Southampton y Nueva York se concretó el 27 de mayo de 1936 y demandó 5 días, 5 horas y 13 minutos. En estilo Art-Decó, el buque tenía camarotes y salones lujosos, piscinas, un gran salón de baile y hasta una pista de squash. También era veloz: en agosto de 1936 estableció un récord en la travesía del Atlántico norte al cubrir el trayecto en 3 días, 20 horas y 42 minutos, una marca que recién se superó en 1952.

Con 1.019 pies de eslora superaba al Titanic (882 pies), era más pesado (81.237 toneladas contra 46.000), más potente (160.000 HP contra 46.000 HP) y más rápido (32 nudos de velocidad máxima contra 22,5 nudos). Aquella escala técnica de la ingeniería naval de los años 30 puede compararse con otros hallazgos que también sorprendieron por su escala, como el túnel polaco que parecía masónico.

La Segunda Guerra Mundial cambió su destino por un tiempo. En 1940 fue adaptado para transportar tropas aliadas y recibió el apodo de Grey Ghost (Fantasma Gris), por su aspecto exterior y su misión militar. En 1943 llegó a llevar a 15.740 militares y 943 tripulantes en un solo viaje.

Convertido en símbolo de lujo, utilizado varias veces por el primer ministro británico Winston Churchill y por el cineasta Walt Disney, el Queen Mary debió enfrentar el declive de los grandes transatlánticos en los años 60 frente a la popularización de los viajes aéreos. El sitio oficial del barco recuerda que el día de su botadura, en 1934, la vidente inglesa Lady Mable Fortiscue-Harrison predijo: "El Queen Mary alcanzará su mayor fama y popularidad cuando no vuelva a navegar ni a transportar a ningún otro pasajero".

Una nueva vida comenzó en 1974, cuando ya instalado en Long Beach reabrió como un hotel de 150 habitaciones. Después de dos cierres, en 1992 y durante la pandemia de Covid-19, la ciudad recuperó la propiedad completa del buque y este volvió a recibir visitantes y huéspedes en 2023.

Por qué importa

El Queen Mary es uno de los últimos grandes transatlánticos de la era dorada de la navegación y su preservación como hotel evita la pérdida de un patrimonio naval único. Su historia muestra cómo una ciudad puede rescatar una pieza de la ingeniería del siglo XX y convertirla en motor turístico.

Qué sigue

El buque continúa operando como hotel y atracción en Long Beach, con visitas guiadas y eventos a bordo. Su mantenimiento y las obras de conservación de una estructura de casi 90 años seguirán siendo el desafío para sostener su atractivo turístico.

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