Educación

IA en las aulas: una pista para detectar trabajos hechos por ChatGPT

Los alumnos usan inteligencia artificial para resolver tareas, pero los docentes pueden identificar la ayuda con una simple señal.

Redacción2 min de lectura
IA y Educación: la batalla desigual en el aula y una pista para docentes abrumados

La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso y la educación intenta seguirle el paso. En las aulas de todos los niveles, los alumnos recurren cada vez más a la inteligencia artificial (IA) para resolver sus tareas, desde resúmenes de libros hasta cálculos matemáticos. Los docentes, por su parte, enfrentan el desafío de determinar quién realizó realmente el trabajo.

En algunos niveles educativos, detectar la ayuda de la IA resulta sencillo. La clave está en el vocabulario: la IA utiliza mejores palabras que los estudiantes. Quienes dialogan con sus alumnos pueden identificar en pocas semanas qué trabajos son genuinos y cuáles ni siquiera fueron revisados por sus autores.

Ese lenguaje neutro, casi de telenovela mexicana de los 80 y 90, juega malas pasadas. Un adolescente escribió: “Las mejoras ayudan a evitar el desasosiego de los estudiantes”, al redactar una crónica sobre el inicio de clases. Cuando el docente le preguntó a qué se refería con “desasosiego”, el alumno confesó que no conocía el significado y que no había releído el texto antes de entregarlo.

La educación argentina viene en caída desde hace años. En los 70 y 80, los manuales escolares eran amplios divulgadores de información. En los 90, llegó la “tiranía de la fotocopia”: los libros se desguazaban en fascículos según el tema. Esa práctica aún persiste, incluso en universidades. Con el nuevo siglo, los buscadores de internet sumaron su ayuda: encontrar una respuesta por ítem sin verificar su veracidad.

La pérdida del pensamiento crítico es un proceso que lleva años en el ámbito educativo. Recuperarlo no será veloz ni dependerá solo de la tecnología. Requiere un trabajo profundo de los docentes y un compromiso de los estudiantes para entender que la educación es la verdadera escalera de ascenso social.

Quizás la primera pregunta sea: ¿para qué aprender algo si ya viene formateado? La siguiente: ¿queremos ser clientes o protagonistas de los procesos de mejora? La respuesta puede determinar si se formará capital humano de primer nivel o solo personas para misiones básicas.

Más allá de la euforia o el apocalipsis que algunos ven en la IA, en el aula se debe dar la batalla más seria: alumnos y docentes deben trabajar juntos para comprender y aprovechar una herramienta que puede ofrecer más respuestas que las preguntas iniciales.

El Estado, tanto nacional como provincial, también debe reflexionar sin ideologías qué modelo de sociedad merecen los ciudadanos. Esa reacción debería ser casi tan veloz como la de “promptear” a la IA para encontrar la receta de la inmortalidad.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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