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Una familia de lechuzas anidó en Manhattan y atrae multitudes cerca de Central Park

Es el primer nido de lechuza común documentado en la isla en la historia moderna, según un experto de Cornell. Cada noche se juntan curiosos al pie del edificio.

Redacción••3 min de lectura
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Una familia de lechuzas anidó en Manhattan y atrae multitudes cerca de Central Park

Una familia de lechuzas comunes anidó en una torre de agua sobre un edificio de Manhattan, a pocos metros de Central Park, y se convirtió en la nueva atracción nocturna de Nueva York. Según un especialista, es el primer nido de esta especie documentado en la isla en la historia moderna.

El nido está en la terraza de un edificio de la calle West 75th, muy cerca de Central Park West. Desde principios de septiembre, los vecinos empezaron a escuchar chillidos cada vez más frecuentes y una aplicación del celular les confirmó que el sonido correspondía a una lechuza común.

Thomas Obersteiner, uno de los residentes, contó que en varias oportunidades él y su esposa corrieron al cuarto de sus hijos porque confundieron el grito de las aves con el de un chico lastimado.

Andrew Farnsworth, ecólogo especializado en migraciones del Laboratorio de Ornitología de Cornell, aseguró que el hallazgo "fue totalmente impactante". El investigador explicó que, hasta donde sabe la comunidad de observadores de aves, nunca se había registrado un nido en Manhattan.

Se cree que hay dos ejemplares adultos y algunos fotógrafos afirman haber visto seis pichones. David Barrett, responsable de la cuenta Manhattan Bird Alert, dijo haber observado al menos un adulto y cinco crías en la torre, y también vio a un adulto volviendo al nido con roedores. "Tener una lechuza es una rareza, pero no es noticia nacional", advirtió, y remarcó que lo histórico es que se estén reproduciendo en la isla.

Desde que se conoció la historia, la vereda frente al edificio se llena de fotógrafos, observadores de aves y curiosos que esperan la caída del sol. Obersteiner incluso empezó a abrir su terraza a fotógrafos de naturaleza casi todas las noches, porque la considera el mejor punto de la ciudad para verlas.

Jessica Wilson, directora ejecutiva de NYC Bird Alliance, explicó que el entusiasmo alcanza tanto a aficionados como a quienes nunca miraron un pájaro, porque las lechuzas son nocturnas, esquivas y muy poco vistas en el Upper West Side. También hubo preocupación: algunos vecinos esperan que no se coman ratas envenenadas con raticida.

No es la primera vez que las aves enamoran a Nueva York. Cuando murió en 2024 Flaco, el búho real que se escapó del zoológico de Central Park, decenas de fanáticos se reunieron para despedirlo. Antes había estado Pale Male, un halcón de cola roja que anidó durante tres décadas sobre la Quinta Avenida y murió en 2023. Un fenómeno parecido al de los chorlitos nivales que volvieron a anidar en California.

La lechuza común, también conocida como lechuza de campanario, es una de las aves rapaces nocturnas más reconocibles del mundo. Se distingue por la mancha blanca con forma de corazón que tiene en la cara, es de hábitos nocturnos y se alimenta, entre otras presas, de ratones y pájaros pequeños.

Está presente en muchas regiones del planeta, aunque en varios lugares se volvió escasa. En la Argentina es muy común en zonas rurales y periurbanas, donde suele hacer nido en galpones, tanques, campanarios y construcciones abandonadas: justamente el tipo de refugio elevado que eligió en Manhattan.

Sin embargo, su presencia en Nueva York es una rareza. El Departamento de Parques de la ciudad indicó que los avistajes en sus parques son poco frecuentes, porque el estado está en el límite norte del área de distribución de la especie. El Departamento de Conservación Ambiental advierte además que su población cayó de manera alarmante con el tiempo.

Sobre el chillido, Farnsworth explicó que ese sonido, que usan para comunicarse entre ellas, es típico de la especie, y lo comparó con una experiencia de película de terror. Un sonido que, en pleno Upper West Side, terminó revelando uno de los hallazgos naturales más curiosos del año en Manhattan.

Por qué importa

El caso muestra cómo una especie escasa en el límite norte de su distribución puede reproducirse en plena ciudad. Además, expone el riesgo de que las aves ingieran roedores envenenados con raticida.

Qué sigue

Queda por confirmar cuántos pichones hay en la torre y si la familia permanece en el lugar cuando termine la temporada de cría. Los vecinos y observadores seguirán de cerca la evolución del nido.

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