Medio Ambiente

La isla de 42 hectáreas que Leonardo DiCaprio compró en Belice y todavía no abrió

El actor adquirió Blackadore Caye en 2005 por US$1,75 millones con un plan de restauración y turismo de lujo que acumuló demoras y sigue cerrado.

Redacción••2 min de lectura
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La isla de 42 hectáreas que Leonardo DiCaprio compró en Belice y todavía no abrió

Leonardo DiCaprio compró Blackadore Caye, una isla privada de 42 hectáreas frente a las costas de Belice, en el Caribe, con la idea de convertirla en un modelo de restauración ambiental. La operación se cerró en 2005 junto al empresario Jeff Gram por US$1,75 millones y, una década después, el actor presentó un proyecto que combinaba conservación con turismo de lujo. Más de dos décadas después de la compra, el resort sigue sin abrir.

La isla está cerca de San Pedro, a poca distancia de la barrera de arrecifes beliceña. El plan, bautizado Blackadore Caye, a Restorative Island, apuntaba a recuperar un ecosistema castigado por la sobrepesca, la erosión costera y la pérdida de vegetación autóctona.

En abril de 2015 se conocieron los primeros detalles del diseño, a cargo del arquitecto Jason F. McLennan. Según esa propuesta, el 45% de la isla se destinaría a conservación y las construcciones debían cumplir estándares ambientales exigentes. El proyecto contemplaba un vivero de plantas nativas, arrecifes artificiales y refugios para peces.

Los manglares ocupaban un lugar central: funcionan como zona de reproducción para numerosas especies y ayudan a frenar la erosión de las costas. También se buscaba proteger hábitats de especies como los manatíes. La iniciativa se inscribe en una serie de proyectos de conservación de gran escala, como la restauración de 104 hectáreas en Belice que el actor impulsó en la misma isla.

En noviembre de 2016 apareció una nueva versión del desarrollo, diseñada por el arquitecto Jean-Michel Gathy. Los planos incluían 36 bungalós y 36 residencias privadas, construcciones abiertas al entorno, piscinas y materiales naturales. El proyecto preveía además paneles solares, retiro de especies invasoras, recuperación de flora autóctona y plantación de manglares.

La apertura se había previsto para 2018, pero el cronograma no se cumplió. El desarrollo acumuló demoras y, según una actualización de octubre de 2026, el resort continúa sin abrir. La isla sigue vinculada a un proyecto turístico que nunca llegó a funcionar.

Desde su presentación, la iniciativa despertó cuestionamientos sobre la posibilidad de compatibilizar un emprendimiento de lujo con la protección de un ecosistema costero sensible. Entre las preocupaciones aparecen el impacto de las construcciones, el transporte de materiales y recursos hasta la isla y las consecuencias para los ambientes marinos. Un análisis de enero de 2016 examinó las contradicciones de presentar un resort exclusivo como modelo de sustentabilidad y planteó interrogantes sobre quiénes podrían acceder a sus beneficios.

Al presentar el plan en 2015, DiCaprio explicó que buscaba ir más allá de reducir el impacto ambiental. “Mi objetivo siempre fue crear algo no solo ambiental, sino también restaurativo”, dijo el actor. La idea era convertir la isla en un ejemplo de cómo el turismo podía contribuir a recuperar un ecosistema degradado. El caso de Blackadore Caye se parece al de otras hectáreas donadas que hoy son reserva natural, donde la conservación avanzó por caminos distintos a los previstos.

Por qué importa

El caso muestra la tensión entre conservación y turismo de lujo en ecosistemas costeros frágiles. A más de 20 años de la compra, el proyecto estrella de DiCaprio en Belice sigue sin funcionar y quedó como ejemplo de las promesas ambientales que no se concretan.

Qué sigue

Habrá que ver si el resort finalmente abre o si el proyecto se reformula. La isla sigue en manos de DiCaprio y Gram, sin fecha confirmada de apertura ni nuevos anuncios sobre el desarrollo.

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