Estilo de Vida

Longevidad: el hábito diario que comparten Isabel II, Carlos III y Jack Dorsey

Caminar aparece entre las prácticas más repetidas por quienes alcanzan edades avanzadas, según especialistas en longevidad y zonas azules

Redacción••2 min de lectura
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Expertos en longevidad lo confirman: el hábito diario que unió la rutina de Isabel II, el rey Carlos III y Jack Dorse, cofundador de Twitter

Los especialistas en longevidad estudian desde hace años los hábitos cotidianos que se repiten entre las personas que alcanzan edades avanzadas. Aunque sus rutinas son muy distintas entre sí, hay una práctica simple que aparece una y otra vez y que también comparten figuras de la realeza, la tecnología y la cultura: caminar.

La actividad se vincula con la longevidad porque permite mantenerse en movimiento sin concentrar todo el ejercicio en una sesión de entrenamiento. Dan Buettner, investigador de National Geographic y creador del concepto de zonas azules, sostiene que en las regiones con mayor concentración de centenarios el movimiento suele estar integrado a la vida diaria.

La idea no implica que el ejercicio formal sea perjudicial, sino que muchas personas longevas se mantienen activas durante buena parte del día a través de actividades incorporadas naturalmente a su rutina.

La rutina de Carlos III, que también tenía Isabel II

Entre quienes mantienen este hábito se encuentra el rey Carlos III, que suele caminar alrededor de una hora por las colinas de Balmoral, su residencia en Escocia, y también acostumbra hacerlo cuando está en Londres.

Su madre, la reina Isabel II, había incorporado las caminatas a su rutina durante gran parte de su vida. La monarca, que murió a los 96 años después de siete décadas en el trono, recorría a pie los jardines y terrenos de las propiedades de la Corona, muchas veces acompañada por sus corgis.

La misma práctica aparece en Jack Dorsey, cofundador de Twitter, quien durante años recorrió a pie los aproximadamente ocho kilómetros que separaban su casa de la oficina. Para el empresario, ese trayecto no solo representaba una forma de mantenerse activo, sino también una oportunidad para desconectarse, pensar y organizar el día antes de sentarse frente a una pantalla.

La caminata también fue una parte conocida de la rutina de Steve Jobs, quien solía mantener reuniones mientras recorría las calles de Palo Alto. A su vez, la actriz Isabella Rossellini contó que nunca fue aficionada al deporte y que vivir en una granja le permite caminar unos cinco kilómetros diarios.

Una práctica con siglos de historia

La relación entre caminar, bienestar y creatividad tampoco es nueva. Mahatma Gandhi llegó a recorrer unos 18 kilómetros diarios durante décadas, mientras que Thomas Jefferson consideraba que caminar era uno de los mejores ejercicios posibles.

Charles Dickens recorría largas distancias a paso rápido mientras pensaba en sus novelas; Charles Darwin caminó durante décadas por el sendero Sandwalk, cerca de su casa, y Beethoven utilizaba sus paseos por Viena para pensar y componer.

Más allá de las diferencias entre todos estos personajes, el hábito se repite: una actividad simple que puede incorporarse a la vida cotidiana sin necesidad de equipamiento ni de un gimnasio.

Por qué importa

Caminar es una actividad accesible que no requiere gimnasio ni equipamiento y puede integrarse a la rutina diaria. Los expertos en longevidad la señalan como un factor clave para mantenerse activo con el paso de los años.

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