Ciencia

Longevidad extrema: gurús, suplementos y zonas azules bajo la lupa

Dos libros recientes exponen errores, fraudes y excesos en la industria del antienvejecimiento.

Redacción2 min de lectura
Dioses, mitos y tótems de la longevidad en caída libre

La agenda de la longevidad extrema atraviesa una crisis de credibilidad. Mientras el empresario Brian Johnson, famoso por sus costosos tratamientos antienvejecimiento, admitió que quizás llevó el tema “demasiado lejos”, dos libros recientes cuestionan los cimientos de esta industria en auge.

Johnson, que gasta unos dos millones de dólares al año en terapias, había llegado a someterse a transfusiones de sangre de su hijo y a anunciar planes de clonarse a sí mismo para obtener órganos de repuesto. Ahora, su propio cuestionamiento se suma a una ola de escándalos que sacuden al sector.

Uno de los casos más resonantes es el del médico Peter Attia, autor de Outlive y referente mundial en ciencia de la longevidad. En diciembre pasado, la divulgación de documentos del caso Epstein reveló que su nombre aparecía más de 1700 veces en esos registros, con correos de tono amistoso con el financiero. Aunque no fue acusado de ningún delito, Attia perdió su colaboración con CBS News, su cargo en la empresa de barras proteicas David Protein y el asesoramiento en la firma de suplementos AG1.

En Morbid: Debunking Modern Longevity Science, el biólogo australiano Saul Justin Newman sostiene que muchos registros de superlongevidad, incluidas las famosas “zonas azules” de Cerdeña, Okinawa, Nicoya e Icaria, están contaminados por errores administrativos, destrucción de archivos civiles y fraude previsional. Personas que ocultaban la muerte de un familiar para seguir cobrando su pensión habrían inflado las estadísticas.

El segundo libro, Eat Your Ice Cream de Ezekiel Emanuel, propone un enfoque opuesto: reglas simples y sostenibles, como una dieta razonable, ejercicio moderado y buenos vínculos sociales, y advierte contra la obsesión por métricas de optimización. Incluso da permiso para “comerse el helado” sin culpa.

En este contexto, también cayeron en desgracia terapias que fueron furor, como el suplemento NAD+, promocionado por celebridades como Gwyneth Paltrow y Kendall Jenner. Dos estudios recientes, uno publicado en Nature Metabolism y otro en bioRxiv, analizaron muestras de sangre de más de 300 personas y no hallaron evidencia de que los niveles de NAD+ disminuyan con la edad. Los científicos señalan que la idea surgió de estudios en levaduras y ratones hace 20 años y que “superó a los datos reales” antes de que hubiera evidencia en humanos.

La conclusión de los expertos es que el camino más confiable hacia una vida larga sigue siendo “aburridamente simple”, lejos de los tótems de la industria del bienestar.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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