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Luisa Valenzuela vuelve al terror político con "Cambio de armas"

A 50 años de su escritura original, los cuentos políticos de la autora argentina exploran la dictadura, la violencia y el vínculo entre víctimas y victimarios.

Redacción••3 min de lectura
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Luisa Valenzuela vuelve al terror político con "Cambio de armas"

La escritora argentina Luisa Valenzuela vuelve a las librerías con Cambio de armas y otros cuentos políticos, una antología que reúne narraciones escritas hace cincuenta años y que mantienen una vigencia incómoda. Los relatos abordan la dictadura militar, la violencia, el cuerpo y las relaciones entre víctimas y victimarios, y extienden sus sentidos hacia un presente atravesado por nuevos totalitarismos.

El volumen incluye la nouvelle que le da título, un texto que Valenzuela escribió en plena dictadura y que decidió guardar en un cajón durante años. "Cuando terminé el largo cuento que titulé 'Cambio de armas', una nouvelle, en realidad, solo atiné a ocultarlo en un cajón, bien mezclado con otros papeles inocuos, no vaya a ser que pusiera en peligro a quien lo leyera", recuerda la autora en el epílogo.

La historia sigue el desconcierto de una mujer llamada Laura, prisionera en un cuarto, visitada por un coronel que tiene sexo con ella mientras otros dos hombres hacen guardia en la puerta. Sabe que le dicen así, pero no se llama así, y no sabe mucho más. ¿Quién es ese hombre? ¿Quién es ella? Las preguntas recorren el relato con una tensión que no se disuelve.

Recién años después de que Valenzuela imaginara esa trama, los testimonios de mujeres secuestradas durante la dictadura dieron cuenta de la cercanía con el horror real. Tuvieron que pasar veinte años para que el relato se publicara en el país. Esa capacidad de intuir lo que sucedía antes de que se supiera es una marca de su obra, como también lo es en el homenaje a Norberto Galasso y otros tantos gestos de la cultura argentina que revisan su memoria reciente.

El cuerpo, en los cuentos de Valenzuela, es el territorio donde se tejen las tramas oscuras entre el lenguaje y el poder. Se ve en "De noche soy tu caballo", donde una mujer recibe al hombre que ama y la escena se disuelve en redadas, interrogatorios y violencia. La sensualidad de los personajes vibra y se enreda en una memoria que vacila entre lo real y lo añorado.

Valenzuela empezó a escribir muy joven: tenía 15 años cuando dio sus primeros pasos en el periodismo. En 1979, en plena dictadura, aceptó la invitación de la Universidad de Columbia para pasar un semestre como escritora residente. Se quedó diez años en Estados Unidos y siguió escribiendo ficción. Su obra incluye diez antologías de cuentos y más de once novelas, entre ellas Hay que sonreír (1966) y Cola de lagartija (1983), con el Brujo, un personaje inspirado en José López Rega.

En 2025 recibió el Premio Gran Trayectoria en Letras del Fondo Nacional de las Artes. Antes había obtenido el Premio Carlos Fuentes (2019) y el Premio Nuevo León Alfonso Reyes (2023). La antología incluye cuentos emblemáticos como "Aquí pasan cosas raras", "Los censores" y "Simetrías", que narra los vínculos entre víctima y victimario en los secuestros de la dictadura.

"Mis raíces son aéreas", escribe Valenzuela en el epílogo, "y son tan argentinas como las del clavel del aire". Esa libertad para nombrarse y ubicarse en el mundo se respira a lo largo de los cuentos. La antología funciona como una puerta de entrada a su obra para quienes todavía no la leyeron y, al mismo tiempo, como una relectura necesaria para quienes ya la conocen.

Por qué importa

La obra de Valenzuela sigue interpelando el presente: sus cuentos sobre el terror político y los vínculos entre víctimas y victimarios vuelven a circular en un contexto de revisión de la memoria y de alerta por nuevos autoritarismos.

Qué sigue

La antología ya está en librerías. Resta ver si el volumen reactiva el interés por su obra completa y si se traduce en nuevas ediciones o traducciones de sus novelas más celebradas.

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