Maternidad

Berta Lamas, madre de 10 hijos: "Con dos me sentía más agobiada que con cuatro"

La mujer de 58 años contó cómo organizó la crianza de una familia numerosa y por qué los primeros años le resultaron los más difíciles.

Redacción••3 min de lectura
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Berta Lamas, madre de 10 hijos: "Con dos me sentía más agobiada que con cuatro"

Berta Lamas, una mujer de 58 años y madre de diez hijos, aseguró que criar una familia numerosa no implicó vivir cada etapa de la maternidad con más agobio. Según contó en una entrevista, la experiencia le permitió cambiar sus prioridades y relativizar las dificultades del día a día.

Lamas es ama de casa. Aunque estudió magisterio, su vida profesional y personal tomó un rumbo distinto al que había imaginado durante su formación. Junto a su marido construyó una familia que creció de manera progresiva hasta convertirse en el centro de su rutina.

En declaraciones a la prensa, explicó que la decisión de tener tantos hijos no respondió a un plan cerrado desde el primer momento, sino que fue una elección que se consolidó con el paso del tiempo. Su historia familiar también influyó: creció rodeada de hermanos y no concebía otra manera de entender la convivencia en un hogar.

La pareja compartía una visión similar sobre la importancia de formar una familia. Ambos se casaron por iglesia y tenían una idea de hogar que contemplaba la llegada de varios hijos. Aunque su marido solamente tenía una hermana, se acostumbró al movimiento y la actividad que supone convivir con tantos integrantes.

Algunos de sus hijos ya abandonaron la casa familiar y comenzaron sus propias vidas, mientras que la menor todavía es una niña. La diferencia de edades refleja la extensión de esta historia: el mayor tiene 35 años y la más pequeña cumplirá 10 el próximo mes, según contó Lamas.

La mujer sostuvo que atravesar las primeras etapas de la maternidad con solamente dos niños podía resultarle más complicado emocionalmente que hacerlo después con cuatro. "Cierto es que cuando tenía solo dos, me sentía mucho más agobiada que cuando tuve cuatro. Era más trabajo, está claro, pero psicológicamente me sentía menos atada", afirmó.

La diferencia, según su explicación, estaba en la experiencia adquirida y en la capacidad de adaptar las expectativas. Con el paso de los años, dejó de intentar resolver cada situación de la misma manera y aprendió a distribuir las responsabilidades entre los integrantes de la familia.

Para ilustrar ese cambio, recordó una etapa en la que tenía dos cunas junto a su cama, además de un niño de cinco años y una niña de tres. En esas circunstancias, resultaba imposible dedicar toda su atención a un solo hijo durante largos períodos. La solución consistía en aprovechar la colaboración de los hermanos mayores: mientras ella amamantaba a uno de los bebés, el niño de cinco años ayudaba a su hermana menor con la merienda y Lamas movía con el pie la cuna del otro pequeño.

La conciliación fue uno de los desafíos más importantes que debió afrontar durante la crianza. La situación era especialmente complicada porque vivía en una ciudad donde no tenía cerca a sus padres, hermanos ni otros familiares que pudieran ayudarla con los niños. A esa circunstancia se sumaba el trabajo de su marido, que viajaba con mucha frecuencia.

Como consecuencia, durante períodos prolongados tuvo que hacerse cargo prácticamente sola de las responsabilidades domésticas y de la organización familiar. En lugar de intentar mantener las mismas actividades y exigencias que otras familias con menos hijos, decidió adaptar las rutinas a las necesidades reales de su hogar.

El relato de Lamas se suma a otras historias sobre familias numerosas y los desafíos de la crianza que circulan en los medios. En ese marco, una encuesta sobre paternidad reveló que más del 68% de los hombres argentinos quiere ser padre, mientras que casos como el de Puli Cocina y su maternidad por subrogación muestran otras formas de construir una familia.

Por qué importa

El testimonio pone el foco en la carga mental de la maternidad y en cómo cambia con la experiencia: no se trata solo de la cantidad de hijos, sino de las expectativas y la red de apoyo disponible. Interpela a familias que crían sin ayuda cercana.

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