Psicología

Robert Emery, psicólogo experto en divorcios: "Todo se trata de mantener a los niños al margen"

El especialista en mediación familiar propone en su libro Two Homes, One Childhood que los acuerdos de crianza cambien a medida que los hijos crecen.

Redacción••3 min de lectura
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Robert Emery, psicólogo experto en divorcios: "Todo se trata de mantener a los niños al margen"

El psicólogo Robert Emery, profesor de la Universidad de Virginia y especialista en mediación familiar, sostiene que tras un divorcio los padres deben proteger a sus hijos de las disputas. Su premisa central es simple: "Todo se trata de mantener a los niños al margen" de las discusiones, las acusaciones y los intentos de enfrentar a un progenitor con el otro.

El especialista desarrolla esa idea en su libro Two Homes, One Childhood: A Parenting Plan to Last a Lifetime, publicado en 2016, donde plantea que los adultos deben priorizar las necesidades de los chicos por encima de sus diferencias personales. La separación, remarca, no pone fin a las responsabilidades compartidas cuando hay hijos.

Según Emery, vivir en casas diferentes no elimina los desacuerdos entre los adultos. La clave está en cómo los manejan y en evitar que los menores queden expuestos a ellos. Las discusiones constantes y los intentos de enfrentar a los hijos con uno de sus progenitores pueden perjudicar su bienestar y sus relaciones.

Por eso recomienda buscar acuerdos incluso cuando la comunicación entre los padres es difícil. La mediación familiar puede ayudarlos a organizar la crianza y establecer pautas de convivencia sin recurrir de forma permanente al enfrentamiento. Los padres pueden coincidir en acontecimientos importantes, como eventos deportivos, graduaciones y reuniones familiares, sin que la ruptura se transforme en una confrontación continua.

Cuando uno de los progenitores no coopera, el especialista sostiene que el otro puede contribuir a frenar la escalada si evita responder con nuevas agresiones. "Esto no significa que una sola persona pueda resolver todos los problemas, sino que reducir las respuestas hostiles puede impedir que la disputa se intensifique", remarcó.

En su libro, Emery propone que los acuerdos de crianza evolucionen según las necesidades físicas y emocionales de los hijos. En lugar de mantener un esquema rígido durante toda la infancia, los padres deberían revisar la organización familiar a medida que los chicos crecen y cambian sus circunstancias.

Durante los primeros meses de vida, destaca la importancia de atender las necesidades de apego y seguridad del bebé. Más adelante, los horarios y las noches que pasa en cada hogar pueden modificarse de manera progresiva, según las características de cada familia.

"El único plan para criar hijos en dos hogares que dure toda la vida es uno que crezca y cambie junto con las necesidades cambiantes de los niños y las familias", expresó el especialista.

En la etapa preescolar y durante los años escolares, la organización puede cambiar para responder a las rutinas y necesidades de los chicos. En la adolescencia, adquieren mayor relevancia la madurez y las preferencias de los hijos, que pueden participar en las conversaciones sobre dónde vivir y cómo distribuir el tiempo.

El enfoque de Emery organiza las necesidades infantiles en distintos niveles. Entre las prioridades se encuentran la alimentación, la vivienda, la seguridad, el afecto y una disciplina clara y consistente. También considera beneficioso que los menores puedan mantener vínculos positivos con ambos progenitores cuando eso sea seguro y adecuado para ellos.

Los chicos, insiste el psicólogo, necesitan disfrutar de su infancia sin convertirse en intermediarios, mensajeros o árbitros de las discusiones familiares. Ese es el punto de partida de un plan de crianza que, según su mirada, debe acompañar el crecimiento de los hijos en lugar de quedar congelado en el momento de la separación.

Por qué importa

Con cada vez más familias que atraviesan separaciones, el enfoque de Emery ofrece una guía concreta para evitar que los chicos queden atrapados en el conflicto entre sus padres. La forma de manejar los desacuerdos impacta directo en el bienestar emocional de los hijos.

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