Estilo de Vida

Marta Beatriz Echaúl, la empresaria de 101 años que toma vino y mate todos los días

Es dueña de una empresa de transporte en Pompeya y contó cómo es su rutina: se levanta a las ocho, lee las noticias y va a trabajar al mediodía.

Redacción••2 min de lectura
Compartí esta nota:
Marta Beatriz Echaúl, la empresaria de 101 años que toma vino y mate todos los días

Marta Beatriz Echaúl tiene 101 años, es dueña de una empresa de transporte en el barrio porteño de Pompeya y asegura que su fórmula para llegar con vitalidad a esa edad incluye vino y mate todos los días. La mujer compartió su rutina en una entrevista televisiva, donde contó que no toma medicamentos y que no le gusta ir al médico.

“Todo el mundo quiere saber mi secreto, pero es imposible decirlo”, afirmó Echaúl. “Lo principal es tratar de vivir y no de subsistir”, sostuvo la empresaria, que mantiene una rutina estricta: se levanta cada mañana a las ocho, lee las noticias y cerca del mediodía parte desde su casa en Retiro hacia su empresa, Transporte Santa Marta.

La mujer contó que enviudó hace muchos años y que vive sola, aunque su núcleo íntimo está compuesto por su hija y un nieto. “Somos pocos, pero muy unidos”, detalló. Sobre su alimentación, fue categórica: “Nunca fui al gimnasio, no camino y como de todo”.

Echaúl también se refirió a sus amistades y a los efectos del paso del tiempo en su entorno. “Algunos tienen Alzheimer y otros no pueden ni caminar, pero aún así me reúno a comer con varios matrimonios amigos”, explicó.

Uno de los momentos más comentados de la entrevista fue su consejo para las mujeres. “A todas las mujeres que me están viendo les diría solo una cosa: que nunca vendan su auto, porque eso es la libertad”, aseveró. Y agregó: “Para mí, el auto es como la extensión de mis brazos”.

La empresaria contó que renueva todos los años su licencia de conducir y que en la calle se siente segura. “No me dejo amilanar por los colectiveros, que se creen los mejores choferes”, remarcó. Su historia se suma a la de otras personas centenarias que compartieron sus hábitos, como Luisa, de 101 años, o Ron Letheren, de 103.

Durante la entrevista también se escuchó el testimonio de Luis, el encargado del edificio donde vive. “Ella es bien jefa. Me tiene cortito y siempre me dice cuando hay algo sucio o desordenado”, relató el hombre. “Un día nos cruzamos en la escalera y me retó, porque me decía que subía muy despacio”, revivió. Y remató en tono jocoso: “Ella no es vieja. Porque viejo es alguien que tiene 70 u 80 años, y ella ya superó esa parte”.

Echaúl cerró con una reflexión sobre el valor del trabajo y la salud. “Si bien no tomo medicamentos, además de la salud, lo más importante es el trabajo. Soy de las que cree que lo más importante es vivir y no vegetar. Hoy, yo puedo decir que la mía es una vida bien vivida”, concluyó.

Por qué importa

El caso de Echaúl se suma a una serie de historias de personas centenarias que desafían los manuales de la longevidad: sin gimnasio ni dietas estrictas, con trabajo y autonomía como ejes. Su testimonio pone el foco en el vínculo entre actividad, independencia y calidad de vida en la vejez.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Estilo de Vida