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María Luisa López Grigera cumplió 100 años y contó su secreto: verduras, lectura y una copa de Albariño

La filóloga hispano-argentina vive en Sevilla, fue catedrática emérita en Michigan y repasó su carrera entre España, Buenos Aires y Estados Unidos.

Redacción••3 min de lectura
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María Luisa López Grigera cumplió 100 años y contó su secreto: verduras, lectura y una copa de Albariño

María Luisa López Grigera, filóloga hispano-argentina y catedrática emérita de Filología Hispánica, celebró sus 100 años el 21 de septiembre y repasó sus hábitos en una entrevista desde Sevilla, España, donde vive actualmente. Nació en A Coruña, se formó en Buenos Aires y llegó a dar clases en la Universidad de Michigan, Estados Unidos. Entre sus costumbres, mencionó las verduras, las porciones chicas y una copa de vino Albariño, siempre presentadas como experiencia personal y no como receta.

Al hablar de su longevidad, recordó un consejo que le dio un médico estadounidense hace unos 40 años: mantener el cerebro organizado. Su respuesta fue seguir con lo que había hecho toda la vida. “Leí y escribí mucho”, resumió, según la entrevista que dio con motivo de su centenario.

La frase no funciona como una fórmula científica para llegar a los 100. En su caso, leer, investigar y escribir fueron tareas profesionales sostenidas durante décadas. Se especializó en el Siglo de Oro español, estudió la obra de Francisco de Quevedo y construyó una carrera académica que la vinculó con figuras como Américo Castro y Dámaso Alonso.

Su recorrido empezó en una familia con lazos españoles y argentinos. Nació en Galicia, se trasladó a Buenos Aires y se licenció en Filosofía y Letras. Más tarde convalidó el título en Madrid y obtuvo un doctorado en Filología Hispánica en la Universidad Complutense. También enseñó en la Universidad de Deusto y en instituciones de la Argentina y de Estados Unidos antes de jubilarse en 1999.

Dámaso Alonso la propuso como candidata para convertirse en la primera mujer académica de la Real Academia Española. López Grigera rechazó la posibilidad porque consideraba que otras mujeres reunían más méritos. Cuando le preguntaron si se había arrepentido, contestó sin vueltas: “No, jamás”.

La investigadora también fue la primera mujer en pronunciar una conferencia inaugural en una universidad española, de acuerdo con los perfiles que retomaron la entrevista. El dato ubica su carrera en un período en el que las mujeres todavía enfrentaban barreras institucionales para ocupar espacios de autoridad académica.

A los 100 años conserva sus libros y sigue recurriendo a ellos. Su relato asocia la actividad intelectual con una vida ordenada, aunque no permite afirmar que la lectura garantice longevidad. La salud en edades avanzadas depende de la genética, las condiciones de vida, la atención médica, la alimentación, la actividad física y los vínculos, factores que se combinan de manera distinta en cada persona. Otros centenarios consultados por este diario también atribuyeron su vitalidad a rutinas simples y sostenidas, como una alimentación con productos frescos o el ejercicio constante.

Sobre la comida, contó que procura elegir alimentos naturales, evita los muy procesados y prefiere porciones pequeñas. Mencionó verduras, productos frescos y proteínas animales y vegetales. Presentó esos hábitos como parte de su experiencia, sin convertirlos en una dieta universal ni en una indicación médica.

La catedrática relacionó con humor una copa de Albariño con su historia personal y sus raíces gallegas. Hoy, explicó, bebe agua y reserva el vino para las celebraciones. La Organización Mundial de la Salud advierte que no existe una forma de consumo de alcohol libre de riesgo y que incluso niveles bajos pueden causar daño, por lo que su comentario debe leerse como anécdota y no como recomendación sanitaria.

Al hacer un balance de lo aprendido, destacó la capacidad de comprender a otras personas. “A entender a los demás, comprenderlos”, dijo. La respuesta amplía el retrato más allá de la dieta o el vino. Su centenario reúne una trayectoria intelectual extensa, desplazamientos entre tres países y una reflexión sobre la atención que dedicó a los textos y a las personas. Historias como la de esta filóloga hispano-argentina muestran que los secretos de la longevidad suelen mezclar oficio, rutina y vínculos.

Por qué importa

Su historia conecta a la Argentina con una trayectoria académica de primer nivel y reabre la discusión sobre qué factores explican la longevidad, sin caer en recetas mágicas ni recomendaciones sanitarias riesgosas.

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