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Luisa, de 101 años, reveló el secreto de su longevidad: "Todo lo que comí en la infancia era fresco"

La mujer vive en una residencia de Extremadura, España, y atribuyó su salud de hierro a la dieta de su juventud, con productos del día y sin ultraprocesados.

Redacción••2 min de lectura
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Luisa, de 101 años, reveló el secreto de su longevidad: "Todo lo que comí en la infancia era fresco"

Luisa, una mujer de 101 años que vive en una residencia de ancianos de Extremadura, España, aseguró que el secreto de su longevidad está en la alimentación de su infancia, cuando consumía productos frescos del día. Lo contó en una entrevista radial y sus declaraciones se viralizaron en las redes.

La mujer vive en el hogar San Juan de Dios y participó de un especial del programa Vivir más años, vivir mejor. Allí recordó su juventud y comparó la calidad de la comida de antes con la actual. "Ahora hay poca alimentación asequible, pero todo lo que comí en la infancia era fresco", afirmó.

Luisa rememoró que en su pueblo los productos llegaban el mismo día. "Antes comíamos todo al día, venían por la noche las fruteras y descargaban en la plaza de abasto", detalló. Durante gran parte de su vida comió lo que el campo producía: huevos frescos, carne y aves de corral alimentadas con elementos orgánicos.

Nacida en un pueblo extremeño, se mudó en su adultez a Sevilla y también viajó a Pamplona y a Florencia. Remarcó que el movimiento siempre fue parte de su rutina y que nunca estuvo quieta, aunque admitió que ahora sale menos a la calle tras una rotura de pelvis.

La historia de Luisa se suma a otras similares que se volvieron populares en los últimos años, como la de otra centenaria que también contó cómo se alimentaba de chica, o la de Fuku Amagawa, la japonesa de 103 años que sigue trabajando cinco días por semana.

La longevidad depende de varios factores: el ambiente, el entorno en que uno nace y se desarrolla y, sobre todo, la alimentación. El auge de los ultraprocesados afecta a la población joven con productos de baja calidad y altos niveles de azúcar y sodio.

Según los especialistas, para alcanzar una adultez mayor saludable hay una serie de claves. La primera es moverse más: un estudio tras otro demostró que el ejercicio reduce el riesgo de muerte prematura, mantiene sanos el corazón y el sistema circulatorio y fortalece los músculos, lo que baja el riesgo de caídas en personas mayores.

La segunda es comer más frutas y verduras. Los expertos no recomiendan una dieta específica, sino comer con moderación y sumar más alimentos frescos en lugar de procesados.

La tercera es dormir lo suficiente. El sueño cumple un papel fundamental en el envejecimiento saludable: la cantidad y la calidad del descanso están relacionadas con el riesgo de muerte por cualquier causa.

La cuarta es atender los padecimientos crónicos. Los hábitos saludables ayudan a controlar el colesterol, la diabetes, las enfermedades cardíacas y el Alzheimer, entre otras afecciones, siempre siguiendo las indicaciones del médico.

Por qué importa

El caso de Luisa se suma a una serie de testimonios de centenarios que se viralizan y ponen el foco en hábitos simples: alimentación fresca, movimiento y sueño. Para una población que envejece, esas pautas son cada vez más relevantes.

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