Ciencia

Nobel de Física 2026 para Francis Halzen por las "partículas fantasma"

El físico belga-estadounidense convirtió el hielo de la Antártida en un detector gigante capaz de capturar neutrinos de galaxias lejanas.

Redacción••3 min de lectura
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Qué son las “partículas fantasma”, merecedoras del Premio Nobel de Física para Francis Halzen

El físico belga-estadounidense Francis Halzen ganó el Premio Nobel de Física 2026 por convertir el hielo profundo de la Antártida en un detector gigantesco capaz de capturar neutrinos, las llamadas "partículas fantasma". La Real Academia Sueca de Ciencias destacó sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.

El trabajo de Halzen abrió, según la academia, "un nuevo tipo de astronomía". Hasta ahora los astrónomos observaban el universo con telescopios ópticos, radioastronomía, rayos X y rayos gamma. Los neutrinos agregan una vía distinta, imposible de reemplazar.

Los neutrinos se producen en cantidades enormes en los fenómenos más violentos del cosmos. Brotan del Sol, de estrellas que explotan y de procesos extremadamente energéticos. Son tan esquivos que atraviesan planetas, estrellas y el cuerpo humano sin dejar casi ninguna huella: billones de neutrinos cruzan cada persona cada segundo sin que nadie lo note.

Esa misma característica los vuelve valiosos. Otras partículas se desvían, pierden energía o quedan bloqueadas durante su viaje. Los neutrinos llegan prácticamente intactos desde regiones remotas, por lo que conservan información única sobre los lugares donde se originaron.

El gran aporte de Halzen fue darse cuenta de que el hielo profundo del Polo Sur podía servir para detectarlos. En 1988 presentó la idea de usar la enorme masa de hielo antártico para registrar los raros momentos en que un neutrino choca contra un núcleo atómico. Cuando eso ocurre se produce un pequeño destello de luz que puede captarse con sensores diseñados para eso.

La propuesta se transformó en el Observatorio de Neutrinos IceCube, una instalación construida bajo el hielo de la Antártida. Ocupa aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo e incorpora miles de sensores luminosos enterrados a gran profundidad. El proyecto quedó completado en 2011.

Poco después llegaron los resultados que cambiaron el campo. Los investigadores detectaron los primeros neutrinos de muy alta energía y, años más tarde, demostraron que algunos provenían de regiones situadas mucho más allá del sistema solar. Eso confirmó que los neutrinos podían usarse para estudiar fenómenos astrofísicos lejanos.

Según el comité Nobel, gracias a IceCube los científicos pueden capturar neutrinos generados por procesos de enorme energía en el universo distante. Esa información permite estudiar fuentes cósmicas que hasta ahora permanecían envueltas en misterio y podría conducir al descubrimiento de fenómenos desconocidos.

"Francis Halzen ha liderado un equipo internacional de investigadores e ingenieros que nos ha proporcionado un instrumento fantástico. Su tenacidad y visión científica han allanado el camino para un nuevo tipo de astronomía", afirmó Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física.

La academia resumió el impacto en una frase: los neutrinos se convirtieron en una nueva ventana para observar el universo. La detección sistemática de estas partículas permite acceder a información que no puede obtenerse de ninguna otra manera.

Nacido en 1944 en Tienen, Bélgica, Halzen hizo su doctorado en la KU Leuven y desarrolló la mayor parte de su carrera científica en la Universidad de Wisconsin-Madison, institución que opera el observatorio IceCube.

Por este trabajo recibirá una medalla, un diploma y una parte de los 12 millones de coronas suecas —unos US$1,2 millones— que acompañan el Nobel. Quedará asociado a una de las ideas que transformaron la física moderna: usar partículas capaces de atravesar la Tierra de lado a lado para explorar los rincones más profundos del universo.

Por qué importa

El hallazgo cambia cómo se estudia el universo: los neutrinos llegan intactos desde galaxias lejanas y aportan datos que ninguna otra forma de luz puede dar. Abre la puerta a fenómenos aún desconocidos.

Qué sigue

IceCube seguirá ampliándose con nuevas generaciones de sensores para detectar neutrinos aún más energéticos. La comunidad científica espera identificar con precisión las fuentes cósmicas que los producen.

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