Nutricionista Pablo Ojeda: el truco del vaso de agua y la fruta para evitar excesos en verano
El especialista recomienda esperar unos minutos antes de decidir si realmente hace falta comer, para llegar con menos ansiedad a la mesa.

El nutricionista Pablo Ojeda propone una estrategia simple para evitar comer de más durante el verano: tomar un vaso de agua cuando aparece la sensación de hambre y, si persiste, recurrir a una fruta antes de la comida. El objetivo es evitar que la sed o el apetito acumulado lleven a comer con ansiedad y convertir pequeños cambios cotidianos en una herramienta para controlar el peso.
El especialista sostiene que el problema no está necesariamente en una comida puntual, sino en aquellas elecciones que se repiten durante toda la temporada. Advierte sobre los pequeños extras que suelen incorporarse a la rutina con la excusa de la época del año: un helado por la tarde, papas antes de una comida o una cerveza para refrescarse. Según su planteo, son esas decisiones acumuladas las que pueden terminar teniendo un impacto mayor.
Una de las situaciones que señala Ojeda ocurre cuando la sed se confunde con hambre. Durante los días de calor, después de pasar tiempo bajo el sol o en el agua, puede aparecer una fuerte sensación de apetito que lleva a buscar comida inmediatamente. Ante ese escenario, propone una prueba simple: tomar un buen vaso de agua y esperar cinco minutos. Si después de ese tiempo el hambre continúa, entonces sí recomienda comer. La estrategia busca diferenciar una necesidad de hidratación de una verdadera necesidad de ingerir alimentos.
El nutricionista también pone el foco en el momento de llegar a la mesa con demasiado apetito. Después de pasar tiempo en la playa, explica, es habitual comer con mayor ansiedad. Para evitarlo, propone incorporar una fruta antes de la comida y esperar unos diez minutos. "La estrategia del vaso de agua y la fruta previa funciona siempre. Es especialmente útil para combatir el picoteo por estrés en la oficina o las visitas nocturnas peligrosas a la cocina", sostiene Ojeda.
La idea consiste en anticiparse al momento en que aparece el impulso de comer y darle al organismo un margen antes de comenzar una comida. Según el especialista, la fruta puede ayudar a llegar a la mesa con menos ansiedad, mientras que esperar unos minutos permite moderar la velocidad con la que se empieza a comer. Ojeda también destaca el efecto de comer despacio: según explica, hacerlo puede representar un ahorro de entre 200 y 300 calorías al día. La recomendación, por lo tanto, no apunta a eliminar determinados alimentos, sino a modificar algunos de los comportamientos que acompañan las comidas.
Para el nutricionista, una paella de domingo no es necesariamente la responsable de un aumento de peso. El foco debe estar puesto en lo que sucede durante el resto de la semana y en aquellas elecciones que se transforman en hábitos. "En verano no engorda la paella del domingo, lo que engordan son las microdecisiones del día a día", afirma Ojeda. Su planteo no propone renunciar a las comidas propias del verano, sino evitar que las excepciones se conviertan en una costumbre.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Más en Salud
Más leídas
7 días- 1
Sydney Sweeney cumple 29 años: de la polémica campaña desnuda a sus próximos desafíos en Hollywood
Espectáculos
- 2
Molinos compra una planta en Tucumán y desembarca en el negocio de las galletitas
Economía
- 3
Fórmula 1 en Madrid: el Rey, Nadal y Beckham, entre las celebridades del GP de España
Deportes
- 4
Gabriela Gruszko: del mundo corporativo al arte tras una intoxicación química
Salud
- 5
Luciana Aymar y Fernando González: una década de amor y dos hijos en común
Espectáculos






