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Pilates: qué son las cadenas miofasciales y por qué ganan terreno en Argentina

Una instructora explicó en LN+ cómo este enfoque integral cambia la práctica y desmintió dos mitos frecuentes sobre la disciplina

Redacción••2 min de lectura
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Joseph Pilates: “La felicidad está subordinada al bienestar físico”

El pilates sigue sumando adeptos en Argentina y una de las claves de su crecimiento está en un enfoque que mira el cuerpo como un todo. Así lo explicó la instructora Melani Giommetti desde el centro de entrenamiento Toulouse, en el barrio porteño de Palermo, donde detalló qué son las cadenas miofasciales y cómo transformaron la manera de enseñar esta disciplina.

“Acá en nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales”, sostuvo Giommetti. “Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados”, agregó.

Joseph Pilates, el creador del método, resumía esa filosofía con una frase que sus discípulos repiten hasta hoy: “Somos arquitectos de nuestra vida”. Y enfatizaba: “La felicidad está subordinada al bienestar físico por encima del nivel social o económico”.

Sobre las herramientas de trabajo, la instructora destacó el rol del reformer, la cama que caracteriza a muchas clases. “Es una herramienta clave, porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”, explicó.

Giommetti también se ocupó de derribar dos creencias extendidas sobre la actividad. “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”, afirmó. El segundo mito, según la especialista, es que se trate de una práctica solo para mujeres. “Cada vez más hombres vienen y practican, porque pilates potencia muchas de otras disciplinas particulares que ellos mismos realizan”, remarcó.

Consultada sobre la vestimenta y los costos, la instructora recomendó “practicar con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos”. Sobre los valores, apuntó que “practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”.

Joseph Pilates fue un entrenador físico nacido en Alemania a fines del siglo XIX que desarrolló un método enfocado en fortalecer el cuerpo mediante el control de los movimientos, la respiración y la alineación postural. Desde joven se interesó por la gimnasia, el boxeo y el yoga, conocimientos que después combinó en un sistema propio.

Durante la Primera Guerra Mundial perfeccionó su técnica mientras trabajaba con personas lesionadas, utilizando resortes y mecanismos adaptados a camas hospitalarias para la rehabilitación física. Esas experiencias fueron la base de varios de los aparatos que hoy se usan en las clases.

En la década de 1920 se instaló en Nueva York junto a su esposa, Clara, donde abrió un estudio que ganó popularidad entre bailarines, atletas y artistas. Su método, al que llamó inicialmente “Contrología”, buscaba integrar mente y cuerpo mediante movimientos precisos y conscientes.

Tras su muerte en 1967, sus discípulos continuaron difundiendo sus enseñanzas. Con el tiempo, el sistema pasó a conocerse simplemente como pilates y se convirtió en una de las prácticas de acondicionamiento físico más populares del mundo.

Por qué importa

El pilates crece como opción de entrenamiento y rehabilitación en Argentina, y el enfoque de cadenas miofasciales propone una mirada integral del cuerpo que gana terreno entre instructores y alumnos. También derriba barreras de género y de costo.

Qué sigue

El avance de este enfoque dependerá de la formación de instructores y de la difusión de evidencia sobre cadenas miofasciales. Habrá que ver si más centros adoptan esta metodología y cómo evolucionan los precios de las clases.

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