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Pilates: una instructora explicó las cadenas miofasciales y derribó dos mitos

Melani Giommetti detalló en qué consiste el trabajo integral del cuerpo, cuánto cuestan las clases en Palermo y por qué la práctica no es solo para mujeres.

Redacción••3 min de lectura
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Pilates: una instructora explicó las cadenas miofasciales y derribó dos mitos

La instructora de pilates Melani Giommetti explicó qué son las cadenas miofasciales y cómo esa mirada integral del cuerpo cambia la forma de entrenar. Lo hizo en diálogo con la prensa desde el centro de entrenamiento Toulouse, en el barrio porteño de Palermo, donde detalló los beneficios de un método que no para de sumar adeptos.

La especialista sostuvo que en su instituto investigan y promueven la práctica a través de las cadenas miofasciales, un enfoque que propone ver el cuerpo de forma integral y no como grupos musculares aislados. Según explicó, esa perspectiva permite entender cómo se conectan las distintas zonas al momento de moverse.

Joseph Pilates, el creador del método, solía recordar: “Somos arquitectos de nuestra vida”. En la misma línea, enfatizaba que “la felicidad está subordinada al bienestar físico por encima del nivel social o económico”. Esa idea atraviesa hoy la práctica de quienes se acercan a la disciplina.

Sobre las herramientas de trabajo, Giommetti señaló que el reformer es clave. “La cama, que se llama reformer, es una herramienta clave. Porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”, afirmó.

La instructora también se ocupó de despejar dos mitos habituales. “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”, sostuvo, y agregó que otro de los mitos es que se trate de una práctica solo para mujeres.

“Cada vez más hombres vienen y practican, porque pilates potencia muchas de otras disciplinas particulares que ellos mismos realizan”, remarcó. La práctica, además, reúne a personas de todos los géneros y franjas etarias.

Consultada sobre la vestimenta y el costo, Giommetti indicó que lo mejor es practicar con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos. Sobre los valores, apuntó: “Practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”.

El método tiene raíces lejanas. Joseph Pilates fue un entrenador físico nacido en Alemania a fines del siglo XIX que desarrolló un sistema enfocado en fortalecer el cuerpo a través del control de los movimientos, la respiración y la alineación postural. Desde joven se interesó por la gimnasia, el boxeo y el yoga, conocimientos que más tarde combinó en su propio método.

Durante la Primera Guerra Mundial comenzó a perfeccionar su técnica mientras trabajaba con personas lesionadas, utilizando resortes y mecanismos adaptados a camas hospitalarias para ayudar en la rehabilitación física. Esas experiencias fueron la base de varios de los aparatos que hoy se usan en las clases.

En la década de 1920 se instaló en Nueva York junto a su esposa, Clara, y abrió un estudio que ganó popularidad entre bailarines, atletas y artistas. Su método, al que llamó inicialmente “Contrología”, buscaba integrar mente y cuerpo mediante movimientos precisos y conscientes. Tras su muerte en 1967, sus discípulos continuaron difundiendo sus enseñanzas y el sistema se convirtió en una de las prácticas de acondicionamiento físico más populares del mundo.

La conversación con la instructora se dio en el marco de una recorrida por el centro de entrenamiento porteño, donde el trabajo sobre las cadenas miofasciales y el uso del reformer aparecen como los ejes de una práctica que combina fuerza, control y conciencia corporal.

Por qué importa

El pilates suma cada vez más practicantes en Argentina y la mirada integral del cuerpo cambia la forma de entrenar. Entender las cadenas miofasciales y el rol del reformer ayuda a elegir mejor cómo ejercitarse.

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