Arquitectura

Una arquitecta reformó su PH en Coghlan y puso los techos y el patio en el centro

Carla Scuticchio, de Estudio NU, renovó la casa que comparte con su pareja: demolió muros, recuperó un techo de bovedilla y sumó una lucarna en el baño.

Redacción••3 min de lectura
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Una arquitecta reformó su PH en Coghlan y puso los techos y el patio en el centro

La arquitecta Carla Scuticchio, directora de Estudio NU, reformó el PH que comparte con su pareja, Juan, en la zona de Coghlan. La renovación demolió muros para integrar tres de los cuatro ambientes originales en un único espacio social orientado al patio y recuperó un techo de bovedilla que había quedado oculto bajo el cielorraso.

La búsqueda de la vivienda llevó tiempo: visitaron 35 propiedades antes de encontrar este PH. El techo alto con bovedilla era un requisito innegociable que el departamento no cumplía al principio, pero apareció otro punto fuerte que definió la compra.

“Faltaba el techo que buscábamos, pero nos enamoramos de este PH: era de calidad y tenía un patio al contrafrente que le daba una intimidad absoluta, algo como recluido en la ciudad. Era espectacular”, contó Scuticchio.

Después de la primera visita volvieron con más gente para sumar otras perspectivas y, en una cafetería, esbozaron plantas e ideas. Ya con la escritura firmada, la arquitecta regresó junto a su padre y decidieron romper el cielorraso del área social. Ahí apareció el techo que buscaba. “Cuando apareció ese techo original, el pensamiento más integral de la casa tomó forma. Eso definió la altura de la línea del revoque, las ventanas y la elección del blanco para que no compitiera con los ladrillos”, explicó.

El PH original tenía cuatro ambientes cerrados e interconectados, con ventanas chicas, poca luz natural y escasa ventilación. La reforma, que Scuticchio realizó junto a Tonio Querol, también de Estudio NU, integró cocina, living y espacio de trabajo-recibidor. “Al demoler muros, integramos tres de los cuatro ambientes en un único espacio social orientado hacia el patio. Así, generamos ventilación cruzada y aprovechamos el ingreso de luz desde la calle”, detalló.

Durante la obra, un derrame de agua arruinó un sector del piso de madera. La arquitecta midió, planificó y hizo un corte diagonal: reemplazó esa parte por baldosas de terrazo, superficie que hoy funciona como recibidor y que más adelante alojará la escalera, cuando decidan ampliar y construir una planta alta. El proyecto se apoya en decisiones de ese tipo, similares a las que otros profesionales del rubro señalan como centrales para los compradores actuales, que ya no eligen solo por ubicación o metros.

Una de las definiciones clave llegó al inicio de la obra. “El mejor espacio era el que daba al patio. Dudábamos si ubicar allí el cuarto o el estar, y finalmente nos inclinamos por el estar integrado. Fue un acierto absoluto, nos la pasamos ahí”, aseguró.

Los planos verticales se recortaron a la altura del cielorraso demolido, por debajo de la textura del ladrillo, para respetar el patrimonio y poner en valor las distintas capas constructivas. En cuanto al color, evaluaron todas las opciones y eligieron el blanco por dos motivos: no competir con el techo de ladrillos y aprovechar la orientación norte del patio, que rebota mejor el sol hacia el interior.

Como era su propia clienta, Scuticchio se permitió decisiones sobre la marcha. Al abrir el espacio entraba más luz, pero el baño seguía oscuro, así que corrió el presupuesto previsto y abrió un hueco en el techo. “La lucarna se convirtió en protagonista: todo el que viene comenta algo. Además, gracias a los paneles de vidrio, la luz se expande desde ahí a toda el área social”, remarcó.

En el bajo de la escalera que lleva a la terraza armaron el lavadero, con lavarropas, bacha y espacio de guardado detrás de las puertas. El fresno del patio ya estaba, pero creció desde que lo rodearon de otras especies. “La reforma rescató la esencia del PH, honrando su historia e identidad, pero sin dejar de hacer una intervención adaptada a la actualidad y a lo que necesitábamos”, cerró la arquitecta.

Por qué importa

El caso muestra cómo una reforma puede recuperar el valor patrimonial de un PH porteño sin perder funcionalidad: el techo de bovedilla y el patio al contrafrente terminaron definiendo cada decisión del proyecto.

Qué sigue

La dueña ya planificó el próximo paso: el sector de terrazo del recibidor alojará la escalera cuando amplíen y construyan una planta alta.

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