Derechos Humanos

Daniel Monzón estrena "Ruega por nosotras", la historia oculta del Patronato de Protección a la Mujer

El director español rescata en su nueva película el encierro y la represión que sufrieron miles de mujeres durante el franquismo y que se prolongó hasta la democracia.

Redacción••3 min de lectura
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Daniel Monzón estrena "Ruega por nosotras", la historia oculta del Patronato de Protección a la Mujer

El director español Daniel Monzón estrena el 6 de noviembre en los cines de España Ruega por nosotras, una película que rescata la historia silenciada del Patronato de Protección a la Mujer, la institución franquista que encerró y sometió a miles de mujeres por no ajustarse a la moral del régimen. El film se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián y llega con una advertencia del propio realizador: aquel sustrato represivo sigue presente en la sociedad española.

Monzón conoció el caso por casualidad, cuando leyó un artículo sobre el Patronato. "Me sorprende que una realidad como aquella haya podido permanecer oculta durante tanto tiempo y de una forma tan interesada", afirmó el cineasta durante el certamen. La curiosidad lo llevó a investigar junto a su coguionista Jorge Guerricaechevarría y a dar con el libro Ruega por nosotras, de la escritora y activista Consuelo García del Cid, que también fue una de las niñas recluidas en esos centros.

La institución se creó en los años 40 con el auspicio de Carmen Polo, la esposa de Franco, y funcionó como una herramienta de represión para encerrar a las mujeres que no comulgaban con la moral del régimen hasta cumplir la mayoría de edad. Los centros estaban regentados generalmente por órdenes religiosas. Lo que más impactó al director es que el Patronato no desapareció con la muerte del dictador en 1975: se prolongó diez años más, ya en democracia, durante el gobierno de Felipe González.

"Yo era un chico que en aquella época iba al cine a ver En busca del arca perdida o Regreso al futuro, mientras chicas de mi edad estaban encerradas en aquellas cárceles encubiertas de un régimen que, teóricamente, ya había terminado", relató Monzón. Por eso la película se ambienta entre 1974 y 1979, para abarcar la Transición.

Las internas permanecían en el Patronato hasta los 21 años, la mayoría de edad de la época, pero la reclusión podía extenderse hasta los 25 si se consideraba que no habían sido "suficientemente transformadas". En los casos más extremos se las declaraba locas y se las internaba en manicomios, donde eran sometidas a electrochoques y lobotomías. "Eran mujeres que, después de años de reclusión, todavía no habían sido consideradas suficientemente dóciles como para volver a la calle", explicó el realizador.

El director describió los maltratos que se cometían dentro de los centros. "Había cosas terribles que finalmente no hemos contado", sostuvo. "Por ejemplo, a algunas niñas que se orinaban les frotaban la vagina con ortigas para que no volvieran a hacerlo. También había castigos como obligarlas a hacer la señal de la cruz en el suelo con la lengua hasta que sangrara".

Monzón decidió alejarse del morbo y centrarse en la tortura psicológica antes que en la física. "Si empiezas a llenar la película de ese tipo de episodios, corres el riesgo de convertirla en una sucesión de atrocidades", advirtió. "Puede resultar muy espectacular, pero estarías aprovechándote del morbo". El objetivo, dijo, era "encontrar una línea delicada desde la que contar algo tan terrible sin arrebatar la dignidad a todas las mujeres que pasaron por allí".

El proyecto le llevó años y enfrentó resistencias. "Ha habido dificultades financieras y no han sido pocos los despachos en los que no querían que esta historia saliera adelante. Pero he seguido luchando por hacerla", reconoció. También hubo una motivación personal: su hija está por cumplir 20 años. "Siento que esta película se la debo a mi hija", afirmó. "Todo aquello procede de un sustrato que sigue estando en nuestro país y que, si se dan las circunstancias, puede volver a emerger".

Consuelo García del Cid cedió el título de su libro después de leer el guion. "Nos dijo: 'Este guion lo bendigo'", contó Monzón. La película, protagonizada por Zoe Bonafonte en el papel de Ana, busca además rescatar lo que aquellas mujeres conservaron más allá del dolor: "La amistad, la sororidad. Solo se tenían las unas a las otras".

Por qué importa

La película expone un capítulo de represión de género que se mantuvo oculto durante décadas y que, según su director, sigue latente en la sociedad española. El estreno reabre el debate sobre la memoria de las víctimas del franquismo.

Qué sigue

El film llega a los cines de España el 6 de noviembre. Habrá que ver cómo responde el público y si el estreno impulsa nuevas investigaciones sobre los centros del Patronato que aún no fueron documentados.

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