Vivienda

Texas: la pareja que construyó casas con placas de auto y huesos y sigue vigente

Dan y Marsha Phillips fundaron The Phoenix Commotion en 1998 en Huntsville. Usaron materiales recuperados para viviendas asequibles y el proyecto continúa.

Redacción••3 min de lectura
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Texas: la pareja que construyó casas con placas de auto y huesos y sigue vigente

En 1998, Dan y Marsha Phillips fundaron The Phoenix Commotion en Huntsville, Texas, para construir viviendas asequibles con materiales recuperados de vertederos, obras y depósitos de residuos. Entre sus creaciones hubo techos con placas de automóviles, encimeras con huesos de animales y pisos de corchos de vino. Casi tres décadas después, el Rotary Club de Huntsville todavía menciona a la organización como un emprendimiento dedicado a las casas recicladas.

La pareja quiso demostrar que muchos materiales descartados podían tener una segunda vida. Dan Phillips había aprendido construcción por su cuenta y diseñó viviendas con elementos que no encajaban en la estética del mercado inmobiliario, pero que permitían reducir costos y ofrecer soluciones habitacionales a familias de bajos ingresos, madres solteras y artistas.

El método era simple en su lógica y exigente en su ejecución: aprovechar lo que otros consideraban basura. En una de las casas usó placas de automóviles como revestimiento del techo. En otras incorporó corchos de vino, tapas de botellas, fragmentos de cerámica, espejos rotos, madera descartada y piezas de mobiliario.

Una de las construcciones más conocidas fue la Bone House, donde empleó huesos de establecimientos ganaderos para crear superficies decorativas. En una entrevista filmada por Kirsten Dirksen, Phillips estimó que entre el 75% y el 85% de los materiales de su propia vivienda eran recuperados. Sostenía que los materiales alternativos podían cumplir los códigos de edificación siempre que respetaran las condiciones de seguridad y salud pública.

El proyecto también buscó reducir las barreras de acceso a la vivienda. The Phoenix Commotion incorporó personas sin experiencia en construcción para que aprendieran oficios durante el trabajo, con formación práctica en carpintería, electricidad y plomería. Además, los futuros propietarios debían colaborar en la construcción de sus casas, lo que bajaba los costos de mano de obra y creaba un vínculo entre las familias y sus viviendas.

Según un artículo publicado por Utne, Dan y Marsha hipotecaron su propia casa para financiar el comienzo de la empresa. Su primer proyecto fue una vivienda de estilo victoriano cuya construcción comenzó en 1998 y se extendió durante 18 meses. En los años siguientes desarrollaron distintas casas en Huntsville, cada una con una estética particular determinada por los materiales disponibles y las necesidades de sus habitantes.

Dan Phillips falleció en diciembre de 2021, pero su legado siguió ligado a la construcción con materiales recuperados. Su idea de fondo era que una vivienda asequible no tenía por qué ser uniforme ni carecer de personalidad, y que la estética no dependía de comprar piezas nuevas, idénticas y sin imperfecciones.

La historia conecta con otras experiencias de vivienda alternativa que trascendieron en los últimos años, como la casa construida con 1100 neumáticos en Nueva Zelanda. También dialoga con el debate sobre el acceso a la vivienda en Estados Unidos, donde propietarios de Los Ángeles convierten cocheras en viviendas y generan reclamos vecinales.

El impacto del proyecto fue más amplio que la reutilización de residuos. Phillips defendía que para levantar una casa no siempre hace falta comenzar con materiales nuevos: a veces el primer paso consiste en mirar de otra forma lo que otros decidieron tirar.

Por qué importa

El caso muestra una vía concreta para abaratar la vivienda sin comprar materiales nuevos, en un contexto global de precios altos. Afecta a familias de bajos ingresos y a quienes buscan alternativas de construcción sustentable.

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