Vivienda

Una pareja construyó su casa con 1100 neumáticos en Nueva Zelanda y ahora la vende

Gus Anning y Sarah Rowe levantaron la vivienda sustentable en la península de Coromandel, con cuatro habitaciones y tres baños, y reciben ofertas hasta el 9 de noviembre

Redacción••2 min de lectura
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Una pareja construyó su casa con 1100 neumáticos en Nueva Zelanda y ahora la vende

Una pareja de Nueva Zelanda construyó su casa con alrededor de 1100 neumáticos reciclados y ahora la puso a la venta. Se trata de Gus Anning y Sarah Rowe, que levantaron la vivienda sustentable en la península de Coromandel y la completaron en 2015. La propiedad tiene cuatro habitaciones, tres baños y estacionamiento privado.

El proyecto se conoce como Earthship Te Timatanga y alcanzó notoriedad después de aparecer en el programa televisivo Grand Designs New Zealand. Más de una década después, la propiedad volvió a despertar interés cuando sus dueños anunciaron que habían decidido venderla.

La vivienda fue desarrollada bajo el concepto de Earthship, un modelo de construcción sustentable que combina materiales naturales y reciclados con sistemas pensados para aprovechar los recursos disponibles. En este caso, los neumáticos rellenados con tierra compactada formaron muros de gran espesor, capaces de aportar masa térmica y mantener temperaturas interiores más estables.

El diseño también contempla principios de arquitectura solar pasiva, que buscan aprovechar la orientación de la casa y la energía del sol para reducir la necesidad de calefacción y refrigeración artificial. El modelo se inscribe en una tendencia más amplia de búsqueda de alternativas habitacionales, en un contexto donde la vivienda se volvió un tema central: la crisis habitacional recorre Europa con protestas y reclamos por el acceso al suelo y al alquiler.

La propiedad está ubicada en un terreno de aproximadamente 1,08 hectáreas, rodeado por el paisaje natural de la península. Además de las habitaciones y los baños, incluye espacios destinados al cultivo de plantas, una característica central del proyecto.

Para sus propietarios, uno de los aspectos más especiales fue que sus hijos pudieron crecer en contacto directo con la naturaleza. "Imagínense cómo fue para los niños. El más pequeño tenía un altillo. Podían cuidar y cultivar sus propias plantas fuera de sus habitaciones. Y pudimos verlos aprender desde pequeños cómo podían construir, y en realidad, cómo pueden hacer cualquier cosa si aprenden; su huella está en las paredes", dijo Rowe en una entrevista.

Otro de los aspectos más valorados del proyecto fue la participación de cientos de voluntarios, muchos de ellos desconocidos, que llegaron hasta el lugar para colaborar con la obra. "Hicimos amigos para toda la vida con muchísimas personas de todo el mundo, y esa fue probablemente la parte más gratificante", expresó.

"Vivir aquí nos ha permitido prolongar nuestra vida. Hay algo mágico en lo saludable que es la casa para vivir. Y sabemos que alguien más la va a disfrutar", aseguró la mujer, conforme con la idea de darle a otra familia la oportunidad de vivir esa experiencia.

Según el anuncio de la inmobiliaria que la comercializa, la casa se encuentra en 189 Puketui Valley Road, Hikuai, y el plazo establecido para recibir ofertas vence el 9 de noviembre de 2026. El interés por este tipo de construcciones se replica en otros formatos: en Estados Unidos, una cadena de comida ayuda a sus empleados a comprar su primera vivienda.

Por qué importa

El caso muestra una alternativa concreta al problema del acceso a la vivienda: materiales reciclados y diseño solar pasivo para bajar el consumo energético. A quién afecta: a quienes buscan modelos de construcción más económicos y sustentables.

Qué sigue

El plazo para presentar ofertas vence el 9 de noviembre de 2026. Habrá que ver qué valor alcanza la propiedad y si el comprador mantiene el sistema autosuficiente de la casa.

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