Emprendimiento

Compró aviones que llevaron soldados a Malvinas y los convirtió en un hotel en Córdoba

Oscar Scorza transformó aeronaves del Escuadrón Fénix en habitaciones de un complejo rural en Oncativo, que llena todos los fines de semana

Redacción••3 min de lectura
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Compró aviones que llevaron soldados a Malvinas y los convirtió en un hotel en Córdoba

Un emprendedor cordobés compró aviones que transportaron soldados durante la guerra de Malvinas y los convirtió en un hotel en Oncativo, Córdoba. Oscar Scorza transformó las aeronaves, que habían pertenecido a Aerolíneas Argentinas y luego a Southern Winds, en habitaciones que hoy reciben a miles de turistas al año.

El proyecto nació con otro destino. Scorza había pensado donar el avión al Museo de Malvinas de Oncativo, donde ya había entregado el transporte de un helicóptero y una aeronave más pequeña. Sin embargo, decidió incorporarlo al alojamiento y convertirlo en el eje de una propuesta que combina turismo rural con historia.

“Los aviones pasaron de Aerolíneas, a Southern Winds y con la quiebra de la empresa se remataron. Durante el proceso de colaboración con el museo de Malvinas en Oncativo, doné el transporte de un helicóptero y otro avión más pequeño. Mi plan original para este avión era donarlo al museo, pero decidí hacerlo parte del hotel”, explicó Scorza.

El avión que hoy ocupa un lugar central en el predio participó del conflicto de Malvinas como parte del Escuadrón Fénix, una unidad organizada por la Fuerza Aérea con pilotos y aeronaves comerciales que operó dentro del continente. La nave transportó soldados durante la guerra.

La apuesta de Scorza apunta a posicionar a Oncativo como referencia del turismo rural. “Es un lugar en el que no tenés playa, mar ni montaña, pero el turismo rural es de primer nivel, con la Ruta del Queso y la Ruta del Salame. También tenemos el Museo de Malvinas, una réplica del Giganotosaurus carolinii, descubierto por Rubén Darío Carolini, oriundo de Oncativo, y la iglesia donde Bergoglio venía a dar misa cuando vivía en Córdoba”, relató.

El hotel está diseñado como un árbol genealógico y dividido en dos ramas. Una honra su ascendencia italiana bajo el nombre Nono Luigi; la otra homenajea su origen sirio con el nombre Air Damasco. La idea surgió cuando compró un campo para construir una casa y, cinco años después, descubrió que esa tierra había pertenecido a su bisabuelo cuando llegó de Italia.

“Encontré de casualidad una foto de mi bisabuelo en la propiedad y empecé a pensar que podía convertirse en un hotel con temáticas de la familia. Esa misma tarde me fui a mi casa y dibujé una primera versión del hotel siguiendo la idea del árbol genealógico”, contó.

Cada detalle esconde un reconocimiento. El avión de cola azul lleva pintada la fecha de nacimiento de su abuelo y el de cola roja, la de su padre. Los nombres de las habitaciones remiten a los varones de la familia, mientras que los de las mujeres identifican otros espacios. La mesa principal tiene lugar para 25 personas, como en el campo familiar.

La experiencia se completa con elementos que refuerzan la ambientación aeroportuaria. Al avión se ingresa por una manga real conseguida en Aeroparque y hay una sala VIP pintada como la de una terminal, además de un pequeño museo con cajas negras de aeronaves. Las habitaciones ocupan espacios de 16 metros cuadrados, con camas de dos metros de ancho y mesas de luz con cargadores para celulares, y están insonorizadas.

En el predio también hay animales sueltos, como pavos reales, gansos, patos y gallinas, además de cabalgatas, paseos en sulky y una laguna artificial hacia la que miran los aviones. La propuesta se completa con un spa y un espacio para hacer ejercicio.

El resultado es un negocio que llena sus habitaciones todos los fines de semana del año y cobra más del doble que otros alojamientos de la zona, según el propio emprendedor. La combinación de una historia poco convencional con actividades al aire libre le permitió captar la atención de viajeros que recorren la región desde Córdoba capital o Villa María.

Por qué importa

El proyecto muestra cómo un recurso con valor histórico puede convertirse en un atractivo turístico rentable para una ciudad sin playa ni montaña. Oncativo apuesta al turismo rural y a la memoria de Malvinas como diferencial para atraer visitantes.

Qué sigue

El desafío de Scorza es sostener la demanda más allá del impacto inicial y consolidar a Oncativo como destino de escapadas rurales en Córdoba. La continuidad del Museo de Malvinas y las rutas gastronómicas de la zona serán clave para el flujo de visitantes.

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