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Abuelo Julio: la familia entrerriana que exporta carne a Suiza, Dubái y EE.UU.

Los Castillo integraron el ciclo ganadero en plena pandemia y hoy faenan 1.500 animales por semana, con locales propios y operaciones en Colombia.

Redacción••3 min de lectura
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Abuelo Julio: la familia entrerriana que exporta carne a Suiza, Dubái y EE.UU.

Una familia ganadera de San José de Feliciano, Entre Ríos, transformó su negocio en plena pandemia y hoy exporta carne a Estados Unidos, Israel, Suiza y Dubái. Se trata de Abuelo Julio, la empresa que los Castillo crearon en 2020 y que faena 1.500 animales por semana, además de operar en Colombia y proyectar acuerdos en Italia.

La compañía nació de una pregunta simple que Sebastián Castillo le hizo a su familia en el establecimiento San Pedrito: por qué vender los terneros al destete si podían recriarlos y terminarlos ellos mismos. La respuesta derivó en una integración completa del ciclo ganadero, desde la cría hasta la comercialización en el exterior.

“Abuelo Julio es una historia de superación con una empresa que nació cuando decidimos potenciar el negocio familiar de más de cuatro generaciones de ganaderos de cría”, contó Castillo, presidente y CEO de la firma. El nombre homenajea a su abuelo Julio, ligado toda su vida a la ganadería y al negocio de la carne.

Sebastián había estudiado Economía y trabajado en tecnología. El aislamiento lo llevó a pasar más tiempo en el campo con su familia y ahí surgió la decisión de integrar el ciclo. En abril de 2020 hicieron la primera recría, compraron sus primeros cuatro silos de autoconsumo en La Pampa y antes de fin de año ya estaban exportando.

Para entrar al mercado externo se asociaron con Carnes Virreyes, que les aportó el conocimiento, mientras los Castillo pusieron capital y animales. “Hicimos un acuerdo colaborativo en el cual nos transmitían el know-how y nosotros poníamos el capital y los animales. Fue por única vez solo para conocer el negocio”, relató Castillo.

El crecimiento exigió aprender todo desde cero. Al principio faenaban unas 350 cabezas por semana, con apenas entre 10% y 15% de animales propios. “Nadie nos conocía, no nos querían vender ni fiar, solo de contado. Hasta que fueron confiando y dándose cuenta que pagamos”, recordó.

La genética fue otro salto. Con los primeros 240 novillos buscaron animales más parejos y un veterinario les recomendó avanzar con Braford. “Me enamoré y armé la cabaña Doña Ñata, en homenaje a mi abuela, pero sin tener animales. Primero la inscribí y después compré las vacas”, contó. Luego sumaron Angus y orientaron la producción a animales terminados a grano.

La estrategia incluyó una mayor integración vertical y acercarse al consumidor final, sobre todo al público ABC1. Abrieron locales propios en San Pedro y San Nicolás, proyectan otro en la ciudad de Buenos Aires y avanzaron con socios e instalaciones en el exterior. Un camino similar al de otros emprendedores que apostaron por expandir un negocio familiar más allá de su origen.

“Una de las cosas que puse como objetivo es integrarnos verticalmente en el negocio”, explicó Castillo. Para una empresa que no maneja los volúmenes de los grandes frigoríficos, señaló, la ganancia debía buscarse en otros eslabones: “Entendí que nuestra rentabilidad siempre está en la última milla del negocio”.

En Colombia tienen participación mayoritaria en una empresa que comercializa entre 10.000 y 15.000 kilos mensuales de carne porcionada, con planta propia que abastece cortes enviados desde la Argentina y usa recortes para elaborar chorizos. En Suiza y Dubái desarrollan acuerdos que buscan ir más allá de la venta de carne como commodity.

En diciembre próximo prevén avanzar con un acuerdo con un importador en Italia para participar también de la comercialización en ese mercado. “Tenemos un negocio más de specialty. Por lo que buscamos rentabilidades y profit en lugares distintos a la venta masiva”, sostuvo Castillo.

La expansión no se limita a la ganadería. Desarrollan agricultura propia sobre unas 5.000 hectáreas con maíz, trigo y soja, usan el maíz en su propio circuito productivo y cuentan con logística propia, incluidos camiones para transporte refrigerado. Una lógica de control integral que también aparece en otros casos de proyectos que nacieron en pandemia y hoy exportan.

Por qué importa

Muestra cómo una familia ganadera mediana puede integrar el ciclo completo y ganar rentabilidad en la última milla, sin competir por volumen con los grandes frigoríficos. Es un modelo de agregado de valor que puede replicarse en el sector.

Qué sigue

En diciembre prevén cerrar un acuerdo con un importador en Italia para participar de la comercialización en ese mercado. También proyectan abrir un local propio en la ciudad de Buenos Aires.

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