Realeza

La leyenda de los cuervos de la Torre de Londres que inquieta a los ingleses

Una antigua profecía sostiene que si las aves abandonan la fortaleza se derrumba el edificio y cae la monarquía británica. Hoy son ocho y tienen su propio cuidador.

Redacción••2 min de lectura
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La leyenda de los cuervos de la Torre de Londres que inquieta a los ingleses

En el corazón de Londres, la Torre de Londres alberga una creencia que se transmite desde hace siglos: si sus cuervos abandonan definitivamente el recinto, no solo se derrumbará la fortaleza, sino que también caerá la monarquía británica. La leyenda se mantiene viva y cada ave que muere o se escapa reaviva el temor entre los ingleses.

El relato se remonta al reinado de Carlos II de Inglaterra, en el siglo XVII. Según la tradición, el monarca recibió una advertencia contundente: “Si los cuervos se van de la Torre, el reino caerá”. A partir de entonces ordenó que nunca faltaran al menos seis cuervos dentro del predio, una cifra que sigue considerándose clave para preservar la costumbre.

Cada uno de los animales lleva un nombre para distinguirse del resto. El reino paga su cuidado y alimentación, y de ellos se ocupa el Ravenmaster (Maestro de los Cuervos), un integrante de los guardianes ceremoniales de la Torre conocidos como Yeoman Warders. Su tarea incluye supervisar la salud de las aves, mantener sus espacios y garantizar que sigan formando parte de la vida cotidiana de la fortaleza.

En la actualidad, los cuervos que habitan el lugar son Harris, Jubilee, Poppy, Edgar, Georgie, Chaos, Henry y Poe. Una de las funciones del Ravenmaster es evitar que escapen al llegar a la adultez, por lo que les recorta algunas de las plumas primarias y secundarias de vuelo. La técnica hace que no puedan alcanzar gran altura y se mantengan en los alrededores de la edificación.

La historia también registra casos de aves que no respetaron las reglas. El cuervo Munin voló hasta Greenwich y, tras siete días, un ciudadano lo devolvió. George fue despedido por comerse antenas de televisión, y a Grog se lo vio por última vez frente a un pub del East End.

La fascinación por la realeza británica y sus símbolos excede a los cuervos. En los últimos tiempos, la atención también pasó por episodios económicos y familiares dentro de la corona, como el pago de una deuda millonaria del príncipe Andrés por la Royal Lodge. A la vez, la leyenda de la Torre convive con otras historias que mezclan tradición y conflicto, como el escándalo que involucra al padre de Meghan Markle.

Más allá de la profecía, los cuervos cumplen una función concreta dentro del atractivo turístico de la fortaleza, uno de los sitios más visitados del Reino Unido. Su presencia sostiene un relato que combina superstición, protocolo y espectáculo, y que se renueva con cada nacimiento, cada fuga y cada despedida.

Por qué importa

La profecía funciona como termómetro simbólico de la monarquía británica: cada cuervo que muere o se escapa reaviva el interés público y alimenta el relato que sostiene uno de los principales atractivos turísticos de Londres.

Qué sigue

El próximo hito será la evolución de la colonia: si alguna de las ocho aves muere o escapa, el Ravenmaster deberá reponerla para no bajar del mínimo de seis que exige la tradición.

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