Salud

Se automedicó con jugo de arándanos y era cáncer de vejiga: el caso de un británico

Chris Cotton, de Cheshire, Inglaterra, confundió los síntomas con una infección urinaria durante más de un año hasta que los estudios revelaron un tumor avanzado.

Redacción••3 min de lectura
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Se automedicó con jugo de arándanos y era cáncer de vejiga: el caso de un británico

Un hombre de Cheshire, Inglaterra, comenzó a sentir dolor al orinar y una necesidad cada vez más frecuente de ir al baño. Convencido de que se trataba de una infección urinaria, Chris Cotton apeló a productos de venta libre y a un remedio casero popular: beber jugo de arándanos. Más de un año después, los médicos le diagnosticaron un cáncer de vejiga músculo-invasivo.

El caso se conoció a través de una entrevista que Cotton dio a la prensa británica, en la que relató cómo pasó de la autoconfianza a un pronóstico de entre 12 y 24 meses de vida. Su testimonio puso el foco en un problema frecuente: algunos síntomas oncológicos se confunden con los de una infección urinaria común.

Antes del diagnóstico, Cotton llevaba una vida activa junto a su esposa, Hannah, y sus dos hijas. Practicaba ciclismo desde la adolescencia y competía en triatlones Ironman. Por eso, cuando aparecieron las primeras molestias, no imaginó que podían estar vinculadas a una enfermedad oncológica.

En un primer momento recurrió a productos de venta libre y después incorporó el consumo diario de jugo de arándanos con las comidas. Esa bebida suele asociarse en el imaginario popular con la prevención de infecciones urinarias, aunque no constituye un tratamiento para una infección activa ni reemplaza la evaluación médica.

Cotton percibió una mejoría temporal, pero el dolor volvió con más intensidad. Durante más de un año hizo consultas médicas por la persistencia de los síntomas hasta que fue derivado a un centro especializado. En enero de 2024, los profesionales del Hospital Leighton de Crewe decidieron realizar estudios más exhaustivos.

Una tomografía computarizada y una biopsia permitieron identificar el cáncer. Los médicos lograron extirparle un tumor de aproximadamente diez centímetros, pero los controles posteriores mostraron que la enfermedad se había extendido hacia los ganglios linfáticos pélvicos y estructuras vasculares cercanas.

La confirmación de que padecía un cáncer considerado terminal llegó el 3 de enero de 2025, apenas un día después de cumplir 50 años. “Escuchar esas palabras fue surrealista. Fue un shock enorme, no solo para mí, sino también para mi esposa Hannah, que fue increíblemente fuerte, y para nuestras dos hijas, que solo tienen 12 y 14 años”, expresó.

En marzo de 2025 comenzó un tratamiento de quimioterapia en el Hospital Christie de Manchester para controlar la progresión de la enfermedad. Aun así, decidió sostener su gran pasión. “El ciclismo siempre fue mi refugio. Desde mis días de adolescente compitiendo en el centro de la ciudad hasta los triatlones Ironman, siempre encontré en la bicicleta una forma de sanar y resistir”, recordó.

Su historia se convirtió en una herramienta para concientizar sobre la importancia de los chequeos médicos anuales. En ese marco, la consulta temprana ante síntomas persistentes resulta central: la automedicación y los remedios caseros pueden demorar un diagnóstico que, en enfermedades oncológicas, cambia el pronóstico. Sobre hábitos y controles, ya se conoció la experiencia de Majo Riera y los controles anuales, y también las advertencias sobre cómo ciertas interacciones con medicamentos pueden afectar tratamientos.

Cotton sueña con llegar a participar del Tour De 4, un desafío ciclista de 56 millas en Glasgow. Su caso muestra que la persistencia de síntomas urinarios, sobre todo cuando reaparecen o se intensifican, exige una consulta profesional y no solo un paliativo casero.

Por qué importa

Su caso muestra que síntomas urinarios persistentes pueden esconder un cáncer y que los remedios caseros no reemplazan la consulta médica. La demora en el diagnóstico cambia el pronóstico de enfermedades oncológicas.

Qué sigue

Cotton sigue en tratamiento de quimioterapia en el Hospital Christie de Manchester y busca participar del Tour De 4 en Glasgow. Su evolución y las campañas de concientización sobre controles anuales quedan en el centro de la atención.

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