Economía Agrícola

La cereza de Los Antiguos logró la primera Denominación de Origen para una fruta fresca argentina

El valle santacruceño obtuvo el sello que distingue a su cereza por azúcar, firmeza y calibre, y prepara su primera exportación con esa marca.

Redacción••4 min de lectura
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La cereza de un valle soñado de la Patagonia que obtuvo un exclusivo sello de calidad y quiere conquistar el mundo

La cereza del valle de Los Antiguos, en el norte de Santa Cruz, se convirtió en la primera fruta fresca de la Argentina en obtener el sello Denominación de Origen (DO). El reconocimiento fue publicado el año pasado por la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía y ahora el producto se prepara para salir al mundo con esa distinción.

El diferencial que validaron los estudios es el tiempo que el fruto permanece en el árbol: los 100 días que supera el ciclo en la zona, contra los 60 o 70 días de Mendoza. Eso se traduce en mayor azúcar, mayor firmeza y mayor calibre, según determinaron las degustaciones comparativas con cerezas de Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut.

“El tema de la denominación de origen de la cereza surge de una necesidad que teníamos los productores del Valle de Los Antiguos de poder diferenciar un producto que nosotros consideramos que es distinto, pero que también los consumidores consideraban distinto”, explicó Diego Aguilar, gerente de la planta de Río Alara, una de las dos empacadoras autorizadas a comercializar con el nuevo sello junto a la Cooperativa El Oasis.

La búsqueda de esas condiciones organolépticas demandó entre tres y cuatro años de trabajo junto al Inta y su Estación Experimental de Los Antiguos. “¿Qué es lo que conseguís con eso? Mayor azúcar, mayor firmeza y mayor calibre”, agregó Aguilar.

El sello abre una oportunidad comercial. “Ahora se trabaja en que el consumidor final identifique el origen de la fruta. Ese trabajo incluyó tecnología usada en Chile, Estados Unidos y Europa, que permite parametrizar el calibre, la firmeza, el crunch y el color, vinculado a la concentración de azúcar”, detalló el gerente. Solo la fruta que cumple esos parámetros puede llevar el sello DO; el resto va a circuitos tradicionales. A eso se suma una etiqueta inviolable con código QR.

El proyecto avanzó primero sobre el sello “Alimentos Argentinos” y luego dio el paso hacia la Denominación de Origen. “Hay muchos productos en el país que tienen denominación de origen, pero de fruta fresca ninguno, es el primero. Y de cereza, uno de los primeros del mundo”, destacó Aguilar, que solo encuentra un antecedente comparable en las cerezas del Valle del Jerte, en Extremadura, España.

La región exportó históricamente a 25 países y hoy lo hace de manera regular a entre 18 y 20, con Inglaterra, Estados Unidos y España como principales destinos. Hacia adelante, la apuesta es consolidar esos mercados y explorar destinos nuevos, como Tailandia.

Del lado del Consejo Federal de Inversiones (CFI), la ingeniera agrónoma María Eugenia Gallego explicó que el proyecto tuvo por objetivo “implementar y validar un sistema de gestión de calidad bajo el marco de la DO que garantice la diferenciación, trazabilidad y estandarización del producto, fortaleciendo su identidad territorial, competitividad en mercados y sustentabilidad a largo plazo”.

“Participaron diez familias productoras y diez técnicos vinculados al Consejo Regulador de la DO, al Consejo Asesor y las dos empresas empacadoras, además de una consultora externa especialista en implementación de Sistemas de Gestión de calidad, dos referentes técnicos del gobierno provincial, de la CAPCI, el INTA y el acompañamiento técnico y económico del CFI”, precisó Gallego.

La cereza de Los Antiguos se suma a un grupo acotado de productos argentinos con DO, entre ellos el chivito criollo del norte neuquino, los espárragos de Médano de Oro de San Juan, el orégano de San Carlos de Mendoza, el dulce de membrillo rubio sanjuanino, el pimentón del Valle Calchaquí salteño y el salame de Tandil.

Más allá de lo comercial, en Río Alara ven en la DO una oportunidad para el turismo. “El Valle de Los Antiguos es un valle que tiene un potencial enorme en el turismo”, afirmó Aguilar, cuya planta recibe visitantes interesados en el proceso de empaque, en un esquema que imaginan similar al de los caminos del vino mendocinos.

“Trabajar en conjunto la parte gastronómica, la parte turística y la parte de producción puede traer un valor agregado a la comunidad de un lugar donde no es fácil conseguir empleos, donde la distancia hace que todo sea más difícil, pero tiene paisajes únicos y hay que saber explotar”, concluyó.

Por qué importa

Es el primer sello de este tipo para una fruta fresca argentina y ubica a una región patagónica junto a referentes mundiales como el Valle del Jerte. Para las diez familias productoras implica diferenciación, mejor precio y una oportunidad concreta de desarrollo turístico y laboral en una zona con empleo escaso.

Qué sigue

Resta la presentación oficial en la Feria Internacional de Turismo de Buenos Aires y la primera exportación con el sello. La comisión técnica validará el manual en la próxima temporada de cosecha y empaque, y se buscarán nuevos mercados como Tailandia.

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