La librería Pérgamo, la más antigua de Madrid, cierra el 17 de noviembre por la presión inmobiliaria
El local de la calle General Oráa baja sus persianas tras 80 años de historia: el 35% de sus ingresos se destina al alquiler y sus dueños no renovaron el contrato.

La librería Pérgamo, la más antigua de Madrid, cerrará sus puertas el 17 de noviembre en su local de la calle General Oráa 24, en el barrio de Salamanca. El motivo no es la falta de lectores ni la competencia digital: los propietarios del inmueble decidieron no renovar el contrato de alquiler. El comercio, fundado en 1946, celebró su 80.º aniversario el pasado 26 de septiembre.
El dato que resume la situación lo aportó uno de sus responsables: el 35% de los ingresos del negocio se destina al pago del alquiler. A esa cifra hay que sumarle salarios, servicios y el resto de los gastos para sostener la actividad. El anuncio generó una reacción emotiva entre vecinos y clientes habituales, que se acercaron al local para despedirse.
La historia de Pérgamo comenzó cuando Raúl Serrano, un profesor universitario represaliado durante el franquismo, se dedicó al comercio de libros. En tiempos de censura, el establecimiento albergó obras prohibidas y publicaciones clandestinas. Durante décadas, sus hijas, Ana y Lourdes Serrano, continuaron el negocio familiar. En 2022, cuando la librería estuvo a punto de desaparecer, un inversor gallego-mexicano impulsó su recuperación y un equipo de jóvenes libreros, encabezado por Pablo Cerezo y María Treviño, asumió el desafío de renovarla sin perder su identidad.
La propuesta funcionó: los estantes tradicionales convivieron con clubes de lectura, presentaciones y vermús literarios que convocaron a un público cada vez más diverso. Pérgamo dejó de ser solo un lugar donde comprar libros para convertirse en un espacio de conversación y comunidad. Ese crecimiento cultural, sin embargo, no alcanzó para garantizar su permanencia.
"La verdad que es un negocio que con todo lo difícil que es la cultura es un negocio que funcionaba", señaló Cerezo en una entrevista. Sobre la renta, precisó: "Si te hago una media más o menos, es un 35% más o menos de nuestros ingresos". El librero advirtió que el problema no afecta únicamente al sector editorial, sino también a los pequeños comercios que intentan sobrevivir en los barrios madrileños.
Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno. Según datos de la Asociación de Librerías de Madrid, más del 80% de los establecimientos considera que la presión inmobiliaria amenaza su estabilidad, y para el 41% el riesgo es alto o muy alto. El panorama se evidencia también en la desaparición de otros espacios emblemáticos: la librería Tipos Infames, en Malasaña, anunció su cierre en enero, mientras que otros establecimientos debieron trasladarse para continuar funcionando.
De acuerdo con el Mapa de Librerías de España, elaborado por CEGAL y el Ministerio de Cultura, la cantidad de librerías independientes pasó de 2.977 en 2022 a 2.754 en 2025. El fenómeno de los alquileres que expulsan a los comercios históricos también se registra en otras ciudades: en Nueva York, la regulación de alquileres quedó en el centro del debate público, mientras los precios de la vivienda siguen marcando récords.
Cerezo advirtió que el avance de las grandes cadenas comerciales y los alquileres elevados contribuye a que las ciudades pierdan sus particularidades. Su preocupación excede el destino de Pérgamo: apunta a la desaparición de aquellos lugares donde los vecinos construyen vínculos cotidianos.
Pese al cierre anunciado, los libreros no renuncian al proyecto. Buscan un nuevo local que les permita conservar el nombre, las actividades y la comunidad que construyeron. Mientras tanto, Pérgamo continuará recibiendo lectores hasta noviembre. El futuro de la librería permanece abierto, pero su despedida de General Oráa plantea una pregunta que trasciende al mundo de los libros: qué sucede con la identidad de una ciudad cuando sus espacios culturales ya no pueden pagar el precio de permanecer en ella.
Por qué importa
El cierre de un comercio con 80 años de historia muestra cómo la presión inmobiliaria expulsa a los espacios culturales de los centros urbanos. El caso madrileño se suma a una tendencia que afecta a librerías independientes en toda España y a los vecinos que pierden lugares de encuentro.
Qué sigue
Los libreros buscan un nuevo local para conservar el nombre y las actividades de Pérgamo. Habrá que ver si logran reabrir antes de que termine el año y si el caso impulsa medidas de protección para los comercios culturales de Madrid.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Relacionadas
Más de #madrid →
Maribel Verdú y su respuesta sobre sus tres pisos: "Llevo trabajando más de treinta años"

María Luisa López Grigera, filóloga hispano-argentina, cumplió 100 años y contó su secreto

Juanpe Sánchez López, escritor español: "La duda es mi arma" contra el binomio éxito-fracaso

Alberto Aguado, experto en plagas: cómo evitar que las ratas entren a tu casa

Sor Marta, la monja de clausura española de 29 años que se hizo viral en YouTube

Mónica Cervera, actriz de La que se avecina, salió de prisión: "Por un pedazo de queso y un paquete de cacahuetes"
Más en Propiedades

Consorcios en Argentina: la gestión financiera manual consume 360 horas por mes

Firmas a distancia: cómo se cierran operaciones inmobiliarias con las partes en distintos países

Bruce Willis vendió su mansión de Beverly Hills y 22 años después se revendió a US$41,25 millones
Más leídas
7 días- 1
Triciclo eléctrico chino con aire acondicionado: cuánto costaría si llega a Brasil
Autos
- 2
CTID+i anuncia dos jornadas de defensa en octubre: Malvinas y drones
Defensa
- 3
Luciana Aymar y Fernando González: una década de amor y dos hijos en común
Espectáculos
- 4
San Telmo: compró una casa sin entrar y halló casi cinco siglos de historia porteña
Historia
- 5
El Padrino, la pizzería de Caballito que nació de una librería fundida y resiste desde 1975
Gastronomía




